¿Voluntad o biología? El cambio de paradigma que la medicina impone sobre la obesidad
¿Dejaste de creer en las dietas mágicas? La medicina explica por qué la obesidad no es culpa tuya y cómo los nuevos fármacos están cambiando las reglas del juego.
La obesidad ya no se trata con frases hechas ni culpas. La medicina dejó de hablar de fuerza de voluntad para centrarse en la biología, los genes y las hormonas. Un giro que busca terminar con el estigma y abrir paso a tratamientos eficaces.
Según la Organización Mundial de la Salud, en 2022 había 2.500 millones de adultos con sobrepeso en el mundo y casi 890 millones con obesidad: una de cada ocho personas. En Argentina, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2018 reveló que el 61,6% de la población adulta tiene exceso de peso. Cifras de pandemia silenciosa, pero el debate público sigue atrapado en la balanza y la voluntad.
La medicina lleva años advirtiendo que ese enfoque es injusto y clínicamente inútil. La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. Tratarla como un problema de carácter no solo no ayuda: perjudica activamente a quienes la padecen.
¿Qué es lo que realmente importa?
Detrás del peso hay indicadores que el cuerpo valora mucho más que el número en la balanza: glucosa en sangre, presión arterial, triglicéridos, colesterol HDL y perímetro de cintura. Cuando varios de estos valores se disparan, aparece el síndrome metabólico, que multiplica el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. La película completa se ve en el laboratorio, no en el espejo.
“La primera decisión que marca la diferencia es iniciar la conversación con el médico. No se trata solo de bajar de peso, sino de entender la salud metabólica, evaluar riesgos y construir un plan realista con seguimiento a largo plazo”, explicó el Dr. Javier Hermida (M.N. 92.774), director médico de Adium Argentina.
El estigma que aleja del consultorio
Uno de los frenos más subestimados no viene de la biología, sino de la cultura. La OMS documentó que el estigma y el sesgo por peso se convierten en una barrera concreta para buscar atención médica y para que los profesionales ofrezcan un trato adecuado. Quien escucha durante años que “si quisiera, podría” termina lejos del consultorio y cerca de las soluciones mágicas.
Los organismos internacionales recomiendan abordar la obesidad con respeto, sin estereotipos y con base en evidencia. No es un juicio moral: es una enfermedad que exige diagnóstico y plan.
Nuevos fármacos con aval científico
El tratamiento combina cambios en la alimentación, actividad física, acompañamiento conductual y, cuando corresponde, opciones farmacológicas. La investigación avanzó firme en los últimos años. La OMS publicó su primera guía global sobre terapias basadas en incretinas para la obesidad en adultos. Dentro de ese grupo está la tirzepatida, un medicamento que actúa sobre dos receptores hormonales (GIP y GLP-1) y que en ensayos clínicos mostró reducciones de peso de hasta el 26%, además de mejoras en presión arterial, colesterol y glucemia.
“Los nuevos fármacos dan una respuesta seria, segura y eficaz para el tratamiento de la obesidad, el sobrepeso y la diabetes. La opción más nueva disponible en el país es la tirzepatida, cuya acción dual sobre dos receptores la hace más potente y aporta más eficacia para la pérdida de peso y muy buena prevención del paso de prediabetes a diabetes”, señaló la Dra. Pilar Quevedo (M.N. 124.023), médica especialista en nutrición y jefa de la División Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas José de San Martín.
Estas opciones no son para todo el mundo ni se indican de forma aislada. Requieren evaluación previa, criterio clínico y seguimiento continuo. “En obesidad, no existen soluciones mágicas. Los tratamientos efectivos están respaldados por evidencia científica y requieren evaluación clínica, seguimiento y un abordaje integral. Hablar en serio es volver a la medicina: decisiones informadas junto al equipo de salud”, remarcó Hermida.
La puerta de entrada sigue siendo siempre la misma: el médico.
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