Viajes, criptomonedas y compras millonarias: la cadena de escándalos que derribó a Adorni
¿Sabías que una simple compra de colchones desató una investigación millonaria? Los detalles que nadie contó sobre la caída del exjefe de Gabinete.
Manuel Adorni dejó la Jefatura de Gabinete tras meses de desgaste político que incluyeron viajes polémicos, investigaciones judiciales y denuncias que golpearon al hombre fuerte de Javier Milei. La acumulación de episodios terminó siendo insostenible.
El primer foco de controversia fue el viaje a Nueva York con el presidente, donde la presencia de su esposa Bettina Angeletti en la comitiva oficial generó críticas y denuncias por posible uso irregular de fondos públicos. Adorni defendió el traslado, pero la oposición pidió explicaciones y judicializó el caso.
El vuelo a Punta del Este que lo puso contra las cuerdas
Poco después, un viaje a Punta del Este en avión privado encendió las alarmas. Según un recibo al que accedió TN, el pasaje de ida fue pagado por Imhouse SA, empresa donde el periodista Marcelo Grandio, amigo de Adorni, es accionista. El exfuncionario aseguró haber usado dinero propio, pero el episodio profundizó las sospechas sobre su patrimonio.
El crecimiento patrimonial bajo la lupa
La compra de un departamento en la torre Miró (Caballito) y una vivienda en el country Indio Cuá (Exaltación de la Cruz) fueron el centro de investigaciones periodísticas y judiciales. Adorni negó irregularidades y afirmó: “Mi patrimonio lo construí en 25 años en el sector privado. Invertimos US$200.000 en bitcoin y ganamos US$300.000”, dijo en LN+.
El rol de su esposa en YPF y el pendrive de las criptomonedas
La contratación de Angeletti para tareas de coaching en YPF generó cuestionamientos sobre incompatibilidades. Además, el relato de Adorni sobre el hallazgo de un pendrive con miles de dólares en Bitcoin sembró dudas y quedó incorporado a actuaciones judiciales.
Compras con tarjetas ajenas y denuncias por intimidación
De la investigación por enriquecimiento ilícito surgió que Adorni habría usado tarjetas de crédito de sus secretarias para comprar colchones por más de $8 millones y accesorios de videojuegos por más de $9 millones. También fue denunciado por presuntas intimidaciones al contratista Tabar, quien dijo haber recibido un llamado suyo antes de declarar.
Desde la Casa Rosada intentaron sostenerlo, pero el volumen de causas y la exposición pública terminaron debilitando su posición. La renuncia llegó como un final anunciado, marcando el mayor desgaste político de un integrante del gabinete de Milei.
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