Vecinos de Las Piedritas en San Miguel de Tucumán claman por una solución definitiva tras nueva inundación

El desborde del río Salí anegó el barrio Las Piedritas en San Miguel de Tucumán, afectando a 17 familias. Vecinos evacuados claman por una solución definitiva a un problema que, aseguran, se repite todos los años.

Por infotucuman · 30/01/2026 · min de lectura
Vecinos de Las Piedritas en San Miguel de Tucumán claman por una solución definitiva tras nueva inundación

El desborde del río Salí y de un canal anegó viviendas en el barrio Las Piedritas, en el sureste de la capital tucumana, afectando a 17 familias y forzando evacuaciones. La crecida, consecuencia de las persistentes lluvias, volvió a exponer la vulnerabilidad de la zona y generó el reclamo unánime de los residentes, que aseguran que “todos los años pasa lo mismo”.

Un operativo municipal para paliar la emergencia

Ante el riesgo de derrumbe del terreno, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán evacuó a cerca de medio centenar de vecinos. Las 17 familias afectadas, muchas con niños pequeños, fueron trasladadas de manera provisoria al albergue municipal Papa Francisco, ubicado en el Parque 9 de Julio.

El operativo buscó poner a salvo a los residentes de las viviendas más precarias, ubicadas en la ribera del río. Sin embargo, para quienes permanecieron en el lugar durante la madrugada crítica, la experiencia fue traumática.

El relato de las familias afectadas

Lourdes y Nicol, dos hermanas que comparten una vivienda con sus hijos, describieron el momento en que el agua ingresó. “El agua llegó hasta las rodillas y en algunas partes fue más alta”, relató Nicol. La inundación comenzó alrededor de las dos de la mañana, mientras estaban sin luz eléctrica.

“Tratamos de sacar lo que pudimos y resguardar a los chicos. Fue todo muy rápido”, contó. Las pérdidas materiales fueron significativas para familias de recursos limitados: colchones, ropa y enseres del hogar quedaron inservibles.

Un problema crónico y los reclamos de la comunidad

Dora, madre de las jóvenes y residente del lugar desde hace más de dos décadas, fue contundente: “Desde que vivimos acá siempre fue igual. Todos los años pasa lo mismo”. Señaló que el canal cercano no está debidamente limpio y mantenido, lo que agrava los desbordes ante cualquier lluvia fuerte.

Las familias no solo enfrentan el agua y el barro. “Había bichos, arañas y hasta víboras muertas. A los chicos los llevamos a la iglesia para que puedan dormir”, relató Dora, describiendo las condiciones insalubres posteriores a la inundación.

La angustia de vivir con miedo constante

María, hija de Dora y madre de un bebé y una nena de tres años, confesó el temor que persiste. “Me da mucho miedo por los alacranes y mosquitos. Uno no puede dormir tranquilo”, dijo. Su casa aún no se seca por completo tras el paso del agua.

El reclamo central de la comunidad es claro y apunta a una solución de fondo. “Queremos que alguien venga a verificar la situación, que el Gobierno vea cómo vivimos. Por lo menos que nos den tierra para poder rellenar y levantar el nivel de las casas”, planteó Dora.

Aunque reconocieron la ayuda puntual de vecinos que acercaron ropa y agua, las familias insistieron en que las donaciones no son suficientes. Mientras tanto, el Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas por lluvias para la región, lo que genera incertidumbre sobre un nuevo episodio.

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