Vacuna del dengue: qué dicen los expertos sobre los efectos en mayores de 60 y quienes nunca se contagiaron
Un informe de sociedades científicas analiza la seguridad de la vacuna del dengue TAK-003 en mayores de 60 años y personas sin contagio previo. Detalla tasas de efectos adversos y aclara su eficacia, información vital para la temporada de calor.
Cuatro sociedades científicas argentinas analizaron la evidencia más reciente sobre la vacuna TAK-003. El informe, clave para la temporada de calor tucumana, detalla las tasas de efectos adversos y aclara dudas sobre su aplicación en grupos específicos. Con los mosquitos proliferando por la humedad, la decisión de vacunarse requiere información precisa.
El documento de 54 páginas fue elaborado por la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP), la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (SLAMVI) y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), coordinado por la Universidad ISALUD. Su objetivo es brindar claridad sobre seguridad y eficacia, especialmente para adultos mayores y personas sin infección previa.
Perfil de seguridad en la tercera edad
Si bien los ensayos clínicos originales no incluyeron personas mayores de 60 años, el informe recoge datos de la vida real posteriores a la comercialización. Cita un informe del Ministerio de Salud de la Nación de octubre de 2024, con datos al 31 de julio, que registró la aplicación de 28.687 dosis en este grupo.
En ese período, se notificaron 40 efectos adversos (una tasa de 139,46 cada 100.000 dosis) y 5 de ellos fueron graves (17,42 cada 100.000). El documento señala que “ambas tasas fueron superiores a las globales” para el total de la población vacunada.
Otro dato proviene de un centro de vacunación privado de Buenos Aires, donde se administraron 156.676 dosis a 112.345 personas mayores de 4 años, incluyendo 12.597 mayores de 60. Allí se registraron 303 efectos adversos, con una incidencia de 1,9 por cada 1.000 dosis. La combinación de síntomas más frecuente fue sarpullido con fiebre.
La tasa de anafilaxia fue muy baja, estimada en 0,006 por cada 100.000 dosis. Pablo Bonvehí, infectólogo de la SADI, afirmó que el perfil de seguridad “es consistente y no muestra diferencias entre poblaciones mayores o menores de 60 años”. No obstante, el grupo de expertos recomienda una “evaluación médica individualizada” para cada persona.
La preocupación por los seronegativos
Un punto de especial atención ha sido la seguridad en personas seronegativas, es decir, aquellas que nunca tuvieron dengue. La preocupación surgió por la experiencia con otra vacuna, la Dengvaxia, donde se observó un mayor riesgo de dengue grave posterior en este grupo.
El nuevo análisis para la vacuna TAK-003 incluyó datos de más de 21.000 personas sanas de 4 a 60 años. Los eventos más frecuentes fueron dolor en el lugar de la aplicación (43% en vacunados vs. 26% en placebo) y cefalea (34% vs. 30%).
Criticamente, el informe destaca que, a diferencia de lo ocurrido con la vacuna anterior, “no se observaron diferencias relevantes” en la seguridad según si la persona había tenido o no dengue previamente. Los eventos adversos serios ocurrieron en el 6% del grupo vacunado, sin registrarse muertes atribuibles a la vacuna.
Eficacia contra los diferentes serotipos
En cuanto a la capacidad de protección, una revisión de datos de 20.000 participantes mostró que la inmunogenicidad es elevada, con tasas de seroconversión cercanas o superiores al 90% frente a los cuatro serotios del dengue después de las dos dosis.
La eficacia clínica varió según el historial de infección. En niños y adolescentes que ya habían tenido dengue (seropositivos), la vacuna “redujo aproximadamente a la mitad el riesgo” de contraer la enfermedad confirmada. Para los seronegativos, la protección se mantuvo frente a los serotipos DENV-1 y DENV-2, pero no se demostró una eficacia significativa contra el DENV-3 y el DENV-4.
El estudio concluye que la evidencia posiciona a esta vacuna como una herramienta útil para países endémicos, particularmente en la población pediátrica, y enfatiza la necesidad de continuar con la vigilancia activa de su seguridad a largo plazo.
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