Una tucumana exporta por primera vez ajíes gourmet a Francia y genera empleo local
Una tucumana de 29 años exportó por primera vez 2.300 kilos de ajíes gourmet a Francia desde Lules. Su proyecto genera empleo local y abre un nuevo mercado para hortalizas premium tucumanas.
Un cargamento de 2.300 kilos de ajíes picantes cultivados en Lules llegó a Europa, marcando un hito para la agricultura provincial. La iniciativa, liderada por la emprendedora Aracelis Tarascio, busca abrir un nuevo mercado de exportación para hortalizas premium y crear trabajo en la temporada baja de la frutilla y el arándano.
El domingo pasado, Francia recibió el primer envío de ajíes gourmet producidos íntegramente en Tucumán. Este embarque de prueba, de 2.300 kilogramos, es el resultado de un proyecto piloto de la importadora “Tropic Fresh”, fundada por la tucumana Aracelis Tarascio, de 29 años.
La producción se concentra en una finca ubicada en La Reducción, departamento de Lules. Tarascio explicó que este cultivo es novedoso para la provincia, ya que antes no estaba dado de alta para exportación. “Este tipo de cultivo no existe en Tucumán, nosotros lo tuvimos que dar de alta”, afirmó la joven empresaria.
Una tucumana con negocios en Europa y Medio Oriente
Aracelis Tarascio nació en La Reducción pero actualmente reside entre Europa y Medio Oriente, gestionando su empresa desde París, Abu Dhabi y Dubái. Su compañía se especializa en la importación y distribución de frutas y verduras gourmet o “cosas raras”, como ella misma las define.
Su formación en Administración de Empresas y Finanzas en Buenos Aires y una beca en París la llevaron primero al mundo corporativo de bancos y fondos de inversión. Sin embargo, su conexión familiar con el agro y un cambio de rumbre personal la acercaron a la agricultura. “Descubrí que las frutas y verduras me gustaban más”, confesó.
Productos con beneficios para la salud y semillas ancestrales
El proyecto no se limita al ají picante. Tarascio también está desarrollando el cultivo de pepino amargo, un producto con propiedades funcionales. “Se usa mucho para limpiar la sangre, para gente con diabetes o prediabetes. Puede ser un complemento en el control de la glucosa”, detalló.
Un pilar fundamental de la iniciativa es el uso de semillas no modificadas genéticamente. “Son semillas no modificadas, entonces tienen todas las propiedades nutricionales de origen, son semillas viejísimas”, explicó la emprendedora. La lógica del negocio apunta precisamente a alimentos con beneficios para la salud.
Impacto social: generación de empleo en la ventana laboral crítica
Más allá del perfil exportador, el proyecto fue diseñado con un fuerte impacto social para Tucumán. La cosecha de estos cultivos es completamente manual e intensiva en mano de obra. “En una hectárea necesitás 100 personas por día para cosechar”, reveló Tarascio.
Esa característica fue decisiva para elegir a la provincia como base de operaciones. La ventana temporal del cultivo, entre noviembre y junio, coincide con el período en que termina la cosecha de frutilla y arándano y aún no comienza la del limón. “La idea era dar trabajo entre noviembre y junio, cuando termina la frutilla y el arándano y la gente se queda parada hasta que empieza el limón”, fundamentó.
Los desafíos: la burocracia como principal obstáculo
Según Tarascio, el principal escollo para el desarrollo del proyecto no es la calidad de la tierra o el producto, sino los trámites administrativos. “El producto es excelente, las tierras y la gente son un espectáculo. El problema es la parte burocrática”, advirtió.
La emprendedora remarcó la necesidad de un acompañamiento más ágil por parte de instituciones como el Senasa y el gobierno provincial para agilizar certificaciones y acuerdos de sanidad. “En otros países o regiones, como el Caribe, la burocracia es mucho más rápida. Acá es muy lenta”, comparó. Este no es su primer intento; el año pasado una prueba similar fracasó precisamente por problemas de certificación.
Una prueba piloto con miras a una expansión a gran escala
Este primer envío a Francia es considerado una prueba de concepto. El éxito de esta etapa es crucial para desbloquear una inversión mayor. El esposo de Tarascio, de nacionalidad francesa, trabaja en un fondo de inversiones interesado en el país. “Ellos quieren invertir acá, pero para que el fondo invierta tenemos que hacer una prueba para demostrar que Argentina es factible”, explicó.
Si los resultados son positivos, la próxima campaña, prevista para el año próximo, marcaría el inicio de la expansión a gran escala. “Si esto se da, la idea es hacerlo en grande y eso daría muchísimo trabajo a la gente”, anticipó con esperanza la joven tucumana, quien desde su tierra natal busca trazar un nuevo camino para las exportaciones provinciales.
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