Una tucumana desafió el techo de América: el escalofriante relato de su hazaña en el Aconcagua

¿Qué se siente al enfrentar el viento helado y la falta de aire en la montaña más alta de América? El conmovedor relato de una tucumana que lloró al alcanzar la cima del Aconcagua.

Por infotucuman · 25/02/2026 · min de lectura
Una tucumana desafió el techo de América: el escalofriante relato de su hazaña en el Aconcagua

Una profesora de Biología de Juan Bautista Alberdi, María José Rodríguez, logró lo que pocos se atreven: conquistar la cumbre del Aconcagua, enfrentando temperaturas de 20 grados bajo cero y una falta de oxígeno que pone a prueba los límites humanos. Con 31 años, esta tucumana no solo trabaja en la montaña más alta de América desde 2023, sino que ahora suma a su currículum un logro que la emocionó hasta las lágrimas.

¿Cómo fue el ataque final a la cumbre?

El ascenso definitivo, conocido como “ataque a cumbre”, demandó nueve horas de esfuerzo extremo. Partieron a las 4:30 desde el campamento Berlín, ubicado a 6.000 metros de altura, y alcanzaron la cima a las 14:30. El frío al inicio era despiadado, rondando los -20°C.

Para llegar a ese punto, Rodríguez completó un riguroso proceso de aclimatación. Pasó dos noches en Plaza de Mulas, el campo base a 4.300 metros, luego ascendió a Nido de Cóndores (5.400 m) y finalmente pernoctó en Berlín antes del intento final. La ruta normal también incluye el campamento Canadá, a 5.100 metros.

La preparación y el tramo más crítico

La alberdina reconoció que no realizó una preparación física específica como muchos expedicionarios. Sin embargo, su trabajo como campamentera en una empresa de la zona le dio una ventaja clave en aclimatación. “Salí a correr como siempre y eso me dio aire, pero no es lo mismo prepararte en tu casa que estar acá trabajando”, explicó.

Durante el ascenso, las condiciones se volvieron brutales. Tuvieron que usar crampones para avanzar sobre la nieve y soportar vientos cortantes. La falta de oxígeno se hizo sentir con fuerza al llegar a la zona conocida como “la Cueva”. “Todo costaba el triple”, recordó. Pero el tramo más desgastante fue la Canaleta, donde apenas podían dar diez pasos antes de detenerse a recuperar el aliento.

La emoción de un sueño cumplido

El momento de pisar la cima, a 6.961 metros sobre el nivel del mar, fue abrumador. “Lloré en los últimos escalones de piedra. Pensé en mi familia y en todos los que me apoyan. Para mí fue un gran logro”, confesó la tucumana, quien actualmente se encuentra en formación para convertirse en guía de montaña.

Además de su pasión por las alturas, Rodríguez es una atleta destacada en la provincia, con varios podios en competencias locales. Su historia marca una transición impresionante: de los podios tucumanos a la cima más alta del continente, mientras continúa su camino para acreditar los ascensos y travesías necesarios para su certificación como guía.

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