Una niña con una infección ósea incurable y lo que sucedió después dejó perplejo a su médico

¿Cómo una infección ósea que no respondía a ningún tratamiento desapareció de forma repentina? Los detalles de un caso que unió la ciencia con la fe y que hoy tiene repercusiones históricas.

Por infotucuman · 17/04/2026 · min de lectura
Una niña con una infección ósea incurable y lo que sucedió después dejó perplejo a su médico

Una recuperación que desafió todo pronóstico médico y que ahora es clave para un histórico proceso religioso. En San Miguel de Tucumán, la historia de Emma, una niña que nació con una grave patología en 2010, ha sido reconocida como un milagro por el Vaticano, vinculando su curación a la intercesión de Fray Mamerto Esquiú.

Emma nació con una osteomielitis aguda en el fémur izquierdo, una complicación severa que presentaba un cuadro crítico. El panorama era desalentador, y los tratamientos convencionales no lograban frenar el avance del daño óseo. Su pediatra, el doctor Carlos Juárez, siguió el caso desde el primer momento, siendo testigo de la gravedad de la situación.

¿Qué cambió el curso de los hechos?

La familia de Emma recurrió a la fe, pidiendo la intercesión del fraile catamarqueño Fray Mamerto Esquiú. Tras esto, los estudios médicos mostraron una recuperación repentina y absoluta que dejó completamente impresionado al doctor Juárez. El médico calificó el hecho como algo que excedía el conocimiento científico, aportando su testimonio clave para el proceso de beatificación de Esquiú.

Fray Mamerto Esquiú, nacido en 1826 en San José de Piedra Blanca, Catamarca, fue un religioso conocido por su humildad profunda e intelecto brillante. Pasó a la historia como “El Orador de la Constitución” por su sermón de 1853 que llamaba a la unidad nacional, y aunque fue nombrado obispo de Córdoba, nunca abandonó su sencillez franciscana.

¿Dónde late el corazón de esta devoción?

Aunque el milagro ocurrió en Tucumán, el epicentro de la devoción a Esquiú está en Catamarca. En su tierra natal, el cariño por él es una fibra constitutiva de la identidad local, con hogares que lo ven como un protector cercano. Cada año, su legado se celebra con procesiones que desbordan de peregrinos en la provincia.

Para la ciencia, representada en la mirada atónita del doctor Juárez, lo ocurrido con Emma será siempre un hecho “médicamente inexplicable”. Para su familia tucumana y el pueblo catamarqueño, es la confirmación de que Fray Mamerto Esquiú sigue escuchando a quienes más lo necesitan, con la misma humildad con la que vivió.

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