Una marca centenaria cambia de manos y lo que planean los nuevos dueños sorprende al mercado

Una operación que podría cambiar las reglas del juego en el mercado de alimentos tradicionales. ¿Qué tienen planeado los nuevos dueños para esta marca centenaria que compite con los gigantes del sector?

Por infotucuman · 30/03/2026 · min de lectura
Una marca centenaria cambia de manos y lo que planean los nuevos dueños sorprende al mercado

Una de las marcas de alimentos más tradicionales del interior del país acaba de ser adquirida por un gigante agroindustrial, marcando un hito en el sector. La operación, anunciada este lunes 30 de marzo a través de la Comisión Nacional de Valores (CNV), promete revitalizar una etiqueta emblemática en las góndolas.

Hijos de Salvador Muñoz S.A., más conocida como Salvita, informó oficialmente la compra del fondo de comercio de Dulces Otito. La empresa, fundada en 1928 por Salvador Molina desde Almería, España, incorpora así una marca con amplia trayectoria y reconocimiento en el mercado argentino.

¿Qué significa este cambio para una marca con historia?

Dulces Otito nació en 1954 en San Salvador de Jujuy de la mano de Alberto Galli, quien eligió el nombre en honor a un integrante de su familia. Comenzó como un emprendimiento artesanal para aprovechar el excedente de frutas de la finca familiar en Yala.

En 1971, la empresa expandió su horizonte hacia la producción de conservas de tomate. Aunque mantiene sus oficinas comerciales y punto de venta histórico en la capital jujeña, su núcleo productivo se concentra en San Pedro de Jujuy.

Con su traspaso a Hijos de Salvador Muñoz, se prevé avanzar en un proceso de integración operativa y comercial. El objetivo es asegurar la continuidad de las actividades vinculadas a la marca y del personal afectado.

¿Cuáles son los planes de los nuevos dueños?

La transacción, cuyos detalles financieros se mantienen bajo estricta reserva, representa un ambicioso proyecto de reingeniería operativa. Los hijos del fundador de La Colina tienen la tarea de impulsar una marca con fuerte arraigo familiar y presencia sostenida en el mercado interno.

“La Sociedad considera que esta adquisición tendrá un impacto positivo en su posicionamiento estratégico y en sus perspectivas de crecimiento”, agrega la nota enviada a la CNV. El plan se orienta a revitalizar una etiqueta emblemática, más que nada en el segmento de conservas y dulces.

La estrategia de la nueva gestión se centraría en tres ejes fundamentales: la modernización de la planta con fuerte inversión en tecnología, sinergia operativa para aprovechar los canales de distribución ya aceitados, y ampliación del portfolio con posibles nuevas líneas de productos.

¿Cómo se posiciona Dulces Otito en el mercado?

La marca se ha logrado sostener durante décadas como una opción competitiva frente a gigantes del sector como Arcor o Molinos. Su corazón de negocio son los dulces sólidos en lata (Batata y Membrillo), famosos por ser usados históricamente como moldes de repostería hogareña.

También produce mermeladas y jaleas, frutas en almíbar regionales como cayote y papaya, y conservas como puré de tomate. Es considerada una de las pocas marcas masivas que mantiene el dulce de cayote y el dulce de tomate como estandartes de su identidad regional.

Es líder en el Norte Argentino, con presencia en Jujuy, Salta y Tucumán. Su target se orienta al consumidor que busca una relación precio-calidad competitiva y valora las recetas tradicionales del interior del país.

¿Quiénes están detrás de esta operación?

Salvador y Miguel Ángel Muñoz son los rostros visibles de la tercera generación de Hijos de Salvador Muñoz. Han transformado una empresa frutihortícola regional en un gigante agroindustrial con proyección exportadora.

En la actualidad, la empresa es el primer exportador de porotos del país, con más de 28.000 hectáreas bajo explotación. Han invertido más de 6 millones de dólares para competir con la banana importada, logrando una calidad premium en el norte salteño.

Los Muñoz ya operaban una planta de conservas automatizada desde 2018. Su especialidad es tomar la materia prima del campo (tomate, pimiento, frutas) y llevarla a la góndola con marca propia.

Para el mercado, este movimiento es una señal de consolidación en un contexto de consumo volátil. La apuesta por marcas con identidad propia como Otito sugiere que hay espacio para jugadores que logren equilibrar precio y tradición.

Con Otito, la empresa buscará pelear el “segundo escalón” de precios, un lugar clave en la actual estructura de consumo masivo en Argentina. Además, la conducción se alinea con la tendencia de profesionalización de empresas familiares del rubro alimenticio.

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