Una década tras las rejas: el presente de los condenados por la fuga de General Alvear

A diez años de la fuga del penal de General Alvear, los condenados por el triple crimen de General Rodríguez cumplen cadena perpetua en el módulo de máxima seguridad de Ezeiza, tras una huida de 15 días y 1360 km que conmocionó al país.

Por infotucuman · 27/12/2025 · min de lectura
Una década tras las rejas: el presente de los condenados por la fuga de General Alvear

Diez años después de la espectacular fuga del penal de General Alvear, los tres reclusos condenados a perpetua por el triple crimen de General Rodríguez cumplen su pena en condiciones de máxima seguridad. Martín y Cristian Lanatta, junto a Víctor Schillaci, están recluidos en el temido Módulo VI de Ezeiza, un infierno carcelario diseñado para los presos más peligrosos.

La lista de delitos del prontuario 362273 de Martín Eduardo Lanatta (52) es extensa y grave: tenencia de bombas y explosivos, homicidio calificado, privación ilegítima de la libertad y robo con armas, entre otros. Este historial criminal lo llevó, junto a su hermano Cristian (53) y a Víctor Schillaci (45), a protagonizar una evasión que conmocionó al país el 27 de diciembre de 2015. Los tres ya cumplían cadena perpetua por el secuestro, tortura y asesinato de Sebastián Forza (34), Leopoldo Bina (37) y Damián Ferrón (35).

La vida en el módulo de máxima seguridad

Considerados presos de “Alto Riesgo”, los fugados viven ahora en el pabellón A del Módulo VI del Complejo Penitenciario I de Ezeiza. Esta área está reservada para internos que, incluso tras las rejas, continúan ejerciendo poder y representando una amenaza. Martín Lanatta, por ejemplo, ha estado involucrado en el crimen de otro interno en diciembre de 2024 y en tráfico de explosivos junto a Mario Segovia (49), “El Rey de la Efedrina”.

Las condiciones en este módulo son extremas. Los reclusos permanecen encerrados en sus celdas 20 horas al día. Solo tienen permitida una llamada telefónica semanal de 20 minutos, dirigida exclusivamente a un número preautorizado. Las visitas se limitan a una hora cada quince días, únicamente con familiares directos. Víctor Schillaci comparte el pabellón A con Martín Lanatta, mientras que Cristian Lanatta está en el pabellón D del mismo módulo. Marcelo Schillaci (46), el cuarto condenado que no pudo fugarse por estar hospitalizado, permanece separado en el Hospital Penitenciario de Ezeiza, a la espera de un trasplante de hígado.

El recorrido de una fuga histórica

La evasión de la Unidad 30 de General Alvear se ejecutó con una audacia que expuso fallas del sistema. Los tres hombres salieron vestidos con uniformes penitenciarios, portando una pistola de madera y tomando como rehén a un guardiacárcel, en un Fiat 128. Siempre sostuvieron que los dejaron escapar para ser ejecutados en la calle. Este no fue su primer intento; en 2013, los hermanos Lanatta y Marcelo Schillaci ya habían planeado una fuga fallida desde el penal de Sierra Chica.

La fuga, ocurrida a días de la asunción del gobierno de Mauricio Macri, se politizó instantáneamente. Una semana antes de las elecciones, Martín Lanatta había señalado a Aníbal Fernández, candidato a gobernador bonaerense, como “La Morsa”, la persona a la que reportaba una de las víctimas. Tras ser recapturado, Lanatta se retractó, pero la acusación ya había impactado en el escenario político. La entonces gobernadora María Eugenia Vidal y el ministro Cristian Ritondo se enzarzaron en cruces públicos con Fernández, quien exigía que los prófugos aparecieran con vida.

Quince días de persecución y caída

La huida se transformó en un raid de 1.360 kilómetros por múltiples localidades, con una recompensa de dos millones de pesos por cabeza (unos 130 mil dólares de la época). La cronología fue trepidante: tras ser descubiertos en una pizzería de Quilmes, fueron interceptados en Ranchos el 31 de diciembre, donde hirieron de gravedad a dos policías. El 1° de enero, Cristian Lanatta amenazó a su ex suegra en Berazategui para robarle dinero y una camioneta.

La persecución se trasladó a Santa Fe, donde el 7 de enero se tirotearon con gendarmes, hiriendo a dos. Al día siguiente, secuestraron a un ingeniero agrónomo en San Carlos para robarle su camioneta VW Amarok, que plotearon para simular ser un móvil de Gendarmería. Su fuga terminó el 9 de enero cerca de Cayastá, tras volcar la camioneta, quedar atascados en un camino rural y ser finalmente capturados, primero Martín Lanatta por policías a caballo, y dos días después sus dos cómplices, exhaustos y sin recursos en un campo arrocero.

Condenas acumuladas sobre la perpetua

Por los delitos cometidos durante la fuga, los tres hombres enfrentaron cuatro juicios orales entre 2018 y 2020, sumando nuevas condenas a la prisión perpetua ya firme. En octubre de 2018, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de La Plata los sentenció a siete años y medio por la evasión y el secuestro del guardia. Un mes después, un tribunal de Santa Fe les impuso 10 años a Martín Lanatta y 8 a los otros dos por los tiroteos con gendarmes.

Ese mismo año recibieron una tercera condena en Santa Fe: siete años para Martín Lanatta y ocho y medio para Cristian y Schillaci por el secuestro del ingeniero. Finalmente, en febrero de 2020, firmaron un juicio abreviado ante el TOC 1 de La Plata: 13 años para los hermanos Lanatta y siete para Víctor Schillaci por el grave ataque a los policías en Ranchos. Para estos hombres, ya condenados a vivir tras las rejas, las nuevas sentencias fueron, como reza el refrán, simplemente “sumar manchas al tigre”.

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