Una abogada llamó a su hermana y confesó: ‘Me mandé una cagada’. Lo que pasó después es escalofriante
Una llamada telefónica, una confesión y una escena de terror: una abogada mató a su madre y atacó a su hijo. Los detalles del caso que estremece a Tigre.
Una funcionaria judicial de 49 años fue detenida acusada de asesinar a su madre y de intentar asfixiar a su propio hijo en una vivienda de Don Torcuato. El hecho ocurrió en la madrugada del 7 de abril y conmocionó al partido de Tigre.
La mujer, que trabaja como abogada en la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico, se encontraba con licencia psiquiátrica tras un intento de suicidio semanas atrás. Su madre, una jubilada de 79 años, había viajado desde Italia para cuidar de ella y de su nieto de 14 años.
El llamado que desató la alerta
Según informó La Gaceta, todo comenzó cuando la acusada llamó a su hermana y le dijo: “Me mandé una cagada. La policía está afuera”, y cortó la comunicación. La hermana, con un mal presentimiento, acudió rápidamente con su esposo al domicilio ubicado sobre la calle Entre Ríos al 1300.
Paralelamente, una vecina alertó a la policía tras escuchar gritos. Al llegar, los efectivos se encontraron con una escena desgarradora: la mujer de 79 años yacía en la cama con una almohada sobre el rostro y manchas de sangre en el cuerpo.
El relato del adolescente
El hijo de la acusada logró escapar y contó a sus tíos que se despertó en medio de la noche porque sentía que le colocaban papeles en la boca. Al darse cuenta de que era su madre, forcejeó hasta huir y pedir ayuda.
La mujer fue imputada por homicidio agravado por el vínculo por la muerte de su madre y por homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa por el ataque a su hijo. El fiscal José Amallo, titular de la UFI de Don Torcuato, solicitó estudios psicológicos y psiquiátricos para determinar su estado mental al momento de los hechos.
El juez de Garantías del Departamento Judicial San Isidro, Ricardo Costa, dictó la prisión preventiva y la imputada permanece alojada en la cárcel de Melchor Romero.
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