Un testigo clave se escuda en el olvido y desata sospechas sobre una trama para desviar la investigación
¿Por qué tres testigos clave niegan ahora lo que antes afirmaron bajo firma? Los detalles de una audiencia que podría cambiar el curso de la investigación y revelar lo que realmente sucedió tras bambalinas.
Un sargento retirado negó recordar una declaración clave que lo vinculaba con el caso, en una audiencia que reavivó las sospechas de maniobras para entorpecer la búsqueda de la verdad. La recta final del debate oral por el crimen de Paulina Lebbos estuvo marcada por la comparecencia forzada de un testigo cuya memoria falló en el momento más crucial.
Raúl Roberto Rojas, quien se desempeñaba como jefe de seguridad de la Maternidad en 2006, fue trasladado por la fuerza pública tras ausentarse a reiteradas citaciones. Durante el interrogatorio impulsado por el defensor oficial Roque Araujo, el expolicía se escudó en un constante “no me acuerdo” cuando se le preguntó si había visto a Paulina el 3 de marzo de 2006, cinco días después de la denuncia de su desaparición.
Frente a la amnesia del testigo, la defensa solicitó exhibir el acta original tomada por el Departamento de Informaciones de la Policía (D2). En ese documento, Rojas aseguraba “sin ningún tipo de dudas” haber visto a la joven en el edificio. En la sala de audiencias, el expolicía reconoció su firma pero insistió en no recordar el contenido.

¿Un patrón de olvidos convenientes?
El “olvido” de Rojas no es un hecho aislado. A lo largo del juicio, la misma escena se repitió con otros dos testigos vinculados a la llamada pista de la Maternidad. Walter Morales, un taxista, desconoció el acta del D2 donde figuraba que había visto a la víctima en el hospital. Reconoció su firma pero negó los hechos.
Edmundo Lazarte, otro expolicía, vio cómo su acta detallaba que había visto a Paulina y que incluso le había identificado un tatuaje. Ante el tribunal, afirmó desconocer el caso por completo. Esta alarmante coincidencia llevó al defensor Araujo a solicitar formalmente al Tribunal que se investigue tanto a Rojas como a Lazarte por la posible comisión del delito de falso testimonio.
La teoría del padre de la víctima
Para Alberto Lebbos, padre de Paulina, esta situación es la confirmación de una vieja sospecha: la pista de la Maternidad fue un escenario prefabricado por la propia Policía para desviar el foco de los verdaderos responsables. El padre de la víctima apuntó directamente contra el comisario Fernando Maruf, acusándolo de orquestar maniobras distractivas, como la falsa versión del remisero Juan Pedro Cruzado.
Con la declaración de Rojas, se dio por concluida la etapa de testimoniales en este nuevo proceso judicial que tiene en el banquillo a César Soto y a Sergio Kaleñuk. Durante las próximas jornadas, el Tribunal se abocará a la incorporación de las últimas pruebas documentales, preparando el terreno para que la semana próxima comiencen los alegatos finales que definirán el futuro de los acusados.
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