Un juez federal regresó de Miami a toda prisa y su maniobra para salvar a un acusado dejó al descubierto una trama judicial
¿Por qué un juez federal dejó sus vacaciones en Miami y viajó a toda velocidad para intentar salvar a un acusado? Los detalles de una maniobra judicial que expuso vínculos turbios y generó un escándalo en pleno desarrollo.
Un juez federal de Santiago del Estero, Sebastián Argibay, interrumpió sus vacaciones en Miami y viajó apresuradamente para intentar una maniobra judicial que beneficiara a Pablo Toviggino, un acusado en una causa por la venta de una finca millonaria. La jugada, que incluyó el envío de la causa a otro juez polémico minutos antes de ser apartado, reveló vínculos turbios y generó un escándalo en la justicia federal.
Argibay aterrizó en Ezeiza y condujo desde Buenos Aires hasta Santiago del Estero este martes. Antes de ingresar a su provincia, envió un oficio desde la ruta al presidente de la Cámara de Tucumán, Fernando Poviña, solicitando autorización para retomar su juzgado un día antes de lo planeado en su licencia.
Las ansias de volver al trabajo no fueron un homenaje al Día del Trabajador. El juez intentó armar una maniobra, calificada como grosera, para hacer zafar a Pablo Toviggino, a quien le vendió una finca valuada en $200 millones. La escritura de la operación fue “adornizada” con cuatro ceros menos, reduciendo artificialmente su valor.
¿Qué desencadenó la carrera contra el tiempo?
Desde el jueves pasado, Toviggino, tesorero y martillero de las subastas de la AFA, junto a su coequiper Claudio Tapia, enfrentaba un pedido de detención e inhibición. El requerimiento lo hizo el fiscal federal Pedro Simón, archienemigo de Argibay.
Algún informante con intereses le avisó a Argibay que este mismo martes la Cámara de Tucumán lo iba a correr de la causa. El argumento eran sus insospechables vínculos y favores con el poder político provincial y, sobre todo, con Toviggino.
¿Cómo se desarrolló el apartamiento del juez?
Como adelantó Clarín, la Cámara notificó a Argibay este martes que dejaba de ser el juez de la investigación. El escándalo fue que la camarista federal de Tucumán, Marina Josefina Cossio de Mercau, le permitió a Argibay actuar antes de la notificación oficial.
Todos sabían de la decisión de apartarlo, pero la notificación apareció 50 minutos después de que Argibay mandase toda la causa a otro juez señalado como amigo de la AFA: Adrián Charvay, de Campana.
La semana pasada, Cossio transmitió a sus otros camaristas que iba a aceptar la recusación de Argibay. Congeló el apartamiento para que este pudiera llegar de Miami, retomar su juzgado y escribir las 40 páginas de su resolución para ayudar a Tapia y a Toviggino.
¿Qué sucedió con la causa después del traslado?
Cossio estuvo, hasta este martes, en Buenos Aires, cerca de su amiga íntima, la jueza de Casación Angela Ledesma, otra magistrada con excelentes migas con Gerardo Zamora. Lilita Carrió presentó un pedido para sacarla del tribunal que debe decidir si la causa de la fastuosa Quinta de Pilar quedará en manos del juez penal económico Marcelo Aguinsky o de Charvay.
El escándalo fue tal que desde el propio juzgado de Campana le adelantaron a Clarín que Charvay no aceptó, al menos por ahora y “hasta que quede firme”, la supuesta incompetencia apresurada de Argibay. Campana le devolvió el traslado electrónico a Santiago del Estero.
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