Un inventor argentino propone un banderín móvil para los córneres y busca cambiar el reglamento mundial
Un inventor argentino presentó a la AFA un banderín de córner móvil que se desplaza con un botón. El proyecto choca con el reglamento FIFA que prohíbe mover los postes.
Un innovador proyecto presentado ante la AFA busca revolucionar la ejecución de los tiros de esquina mediante un banderín que se desplaza sobre un riel, solucionando un problema histórico que incluso afectó a figuras como Maradona. El invento, ya registrado, choca contra una regla de la FIFA que prohíbe mover los postes.
La imagen de Diego Maradona forcejeando con un banderín de córner durante el legendario partido ante Inglaterra en el Mundial de México 1986 quedó grabada en la retina de muchos. Aquel 22 de junio, el capitán argentino intentó sacar el palo clavado en el vértice porque le estorbaba para centrar, pero el juez de línea Berny Ulloa se lo impidió, obligándolo a reubicarlo. Ese incidente, aparentemente menor, evidenció una incomodidad constante para los ejecutores de tiros de esquina en todo el mundo.
Inspirado en solucionar este problema, el inventor Luis Agustín Toscani, oriundo de La Plata, diseñó y registró un dispositivo que podría terminar con el “estorbo” del banderín fijo. Su propuesta, dirigida al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio Tapia, consiste en un banderín montado sobre un riel con un mecanismo de desplazamiento accionado por un botón.
El funcionamiento de la innovación
El mecanismo es sencillo y busca dar libertad al pateador. Según explicó Toscani a Clarín, el jugador coloca el balón y, antes de ejecutar el córner, presiona un botón. Esta acción hace que el mástil se desplace varios centímetros sobre la línea lateral, liberando por completo la zona de impacto. Una vez realizado el saque, el banderín retorna de forma automática a su posición original en el vértice.
“Con el banderín colocado, el jugador tiene que curvar el pie y medir el golpe para evitar impactar en la varilla”, detalló el inventor, quien argumenta que su mejora tecnológica otorga “mayor libertad al disparo” para lograr la dirección exacta que el futbolista imagina. Su proyecto llega en un momento donde la tecnología, como el aerosol de espuma ideado por Pablo Silva, ya ha logrado modificar aspectos del juego a nivel global.
Un obstáculo reglamentario de peso
Sin embargo, el camino para la implementación del banderín móvil está bloqueado por una traba fundamental: el reglamento oficial. La Regla 1 y, específicamente, la Regla 17 de las Leyes del Juego de la FIFA, establecen de manera textual y clara que “el banderín de esquina no debe ser movido durante el juego; por ejemplo, no debe desplazarse cuando se ejecuta un saque de esquina”.
Esta normativa, redactada por la International Football Association Board (IFAB), define a los cuatro postes de esquina (de al menos 1.5 metros) como marcadores fijos e inamovibles de los límites del campo. Por lo tanto, para que la idea de Toscani prospere, primero debería modificarse una ley del fútbol que se aplica en cada partido oficial del planeta, un proceso complejo que requiere la aprobación del máximo organismo.
Precedentes que justifican la necesidad
La historia del fútbol registra varios incidentes que respaldan la utilidad potencial de este invento. Más allá del caso de Maradona, en noviembre del año 2000 el brasileño Elvis Gustavo de Olivera de Sá, jugador de Quilmes, impactó su tibia contra el palo al ejecutar un córner en un partido ante Platense.
Una década después, en Portugal, un joven Ángel Di María sufrió una situación similar vistiendo la camiseta del Benfica, quedando literalmente con el banderín entre las piernas durante un encuentro ante la Académica de Coimbra. Estos ejemplos demuestran que los choques con el poste, aunque no sean diarios, ocurren con una frecuencia mayor a la supuesta y representan un riesgo de lesión y una molestia técnica real.
En su propuesta a la AFA, Toscani sintetiza: “Sería una novedad en todo el mundo y, como dice mi propuesta, si bien hasta hoy se juega sin este mejoramiento, no está de más tecnificar esta parte del campo de juego”. Su desafío ahora es lograr el mismo entusiasmo que en su momento generó el aerosol de espuma, para convencer a las autoridades de que una pequeña modificación puede significar un gran avance para la práctica del deporte.
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