Un gigante bancario en problemas: el plan de ajuste que amenaza con dejar sin trabajo a decenas de empleados
¿Qué está pasando realmente dentro de los bancos? El sindicato denuncia maniobras que podrían dejar sin trabajo a decenas de familias, mientras las entidades enfrentan pérdidas millonarias. Los detalles del conflicto que nadie te está contando.
La Asociación Bancaria encendió las alarmas ante lo que denuncia como una estrategia de achique y vaciamiento en una entidad financiera clave, poniendo en jaque la estabilidad laboral de decenas de familias. El conflicto se enmarca en un proceso de reconfiguración del sistema bancario local, que busca desesperadamente reducir costos operativos ante un panorama macroeconómico desafiante.
La tensión escaló a niveles de conflicto directo, con asambleas y posibles medidas de fuerza que amenazan con resentir la atención al público en diversas sucursales del país. El núcleo del problema reside en la denuncia firme del gremio sobre la pérdida de puestos de trabajo y el cierre sistemático de dependencias.
¿Cuántos puestos de trabajo están en riesgo?
Según fuentes sindicales, la entidad inició un proceso de desvinculaciones que afectaría a unos 70 trabajadores, una cifra que para el sindicato liderado por Sergio Palazzo resulta inaceptable en el actual contexto social. La Bancaria sostiene que estos movimientos no son casuales, sino que forman parte de una estrategia de vaciamiento de ciertas áreas clave para la atención al cliente.
Además de los despidos directos, el gremio apunta contra la precarización laboral que se estaría dando a través de empresas satélites del grupo, como es el caso de Espacio Cordial, que según apuntan podría cerrar en las próximas semanas. La denuncia radica en que se estarían realizando tareas netamente bancarias bajo encuadres convencionales distintos, lo que supone una pérdida de derechos y salarios para los operarios.
El trasfondo financiero que explica la urgencia
Para comprender la magnitud de la crisis, es necesario mirar debajo de la superficie de los balances. La entidad reportó recientemente pérdidas que ascienden a los $48.500 millones, un golpe financiero devastador que explica, en gran medida, la urgencia por recortar gastos. Este rojo en las cuentas no solo se debe a la caída del consumo y la recesión económica general, sino también a un incremento alarmante en los índices de morosidad de su cartera de clientes.
El aumento de la morosidad crediticia golpea directamente la solvencia del banco, obligándolo a incrementar sus previsiones por riesgo de incobrabilidad. En un sistema donde el crédito se volvió un bien escaso y costoso, la entidad se encuentra en una posición de vulnerabilidad que lo obliga a tomar decisiones drásticas. El problema es que, para el sindicato, este ajuste financiero se está descargando exclusivamente sobre los hombros de los trabajadores, sin explorar alternativas que preserven el empleo y la operatividad de las sucursales.
Un fenómeno que afecta a todo el sistema
El drama de esta entidad es, en realidad, un síntoma de una enfermedad que afecta a buena parte del sistema financiero argentino. En los últimos dos años, se estima que cerraron cerca de 300 sucursales bancarias en todo el territorio nacional. Este fenómeno responde a un doble motivo: por un lado, la digitalización acelerada de la banca (home banking y apps) que reduce la necesidad de presencia física; por el otro, la necesidad imperiosa de los bancos de recortar gastos fijos para sobrevivir a la caída de sus márgenes de ganancia.
Los datos son contundentes. A fines del 2023, en el país había 4.414 sucursales bancarias; ese número se redujo a 4.336 en 2024 y cerró el 2025 en 4.131: es decir que, en dos años cerraron 283 bancos. En ese contexto, las entidades redirigen sus inversiones hacia el desarrollo tecnológico y, en paralelo, expanden esquemas alternativos como las corresponsalías -espacios de atención presencial bajo acuerdos comerciales- para garantizar servicios básicos sin necesidad de sostener estructuras tradicionales.
Sin embargo, dentro de la industria admiten que la digitalización no explica por sí sola este proceso. La necesidad de recortar gastos gana cada vez más peso en la toma de decisiones. A esto se suma un escenario de mayores exigencias regulatorias, que obligan a inmovilizar parte de la liquidez y a absorber pérdidas financieras, como las que generó la caída en la cotización de bonos durante 2025.
¿Qué pasa con la morosidad récord?
Por el otro, influye la morosidad récord en máximos de 20 años. En enero, la proporción de argentinos que dejaron de pagar sus créditos bancarios o el resumen de sus tarjetas creció al 10,3%. Un año antes, esa cifra era de solo el 2,67%. En cuanto a los préstamos personales, la incobrabilidad llegó al 13,2%.
Otra entidad en la mira del sindicato
En el último tiempo, el Banco Santander también está en la mira del sindicato. De hecho, días atrás el secretariado nacional de la Asociación Bancaria (AB) dispuso el estado de alerta y movilización ante “los recientes procesos de achiques, despidos y cierres de sucursales efectuados por distintas entidades bancarias”. Desde el año pasado, la organización gremial viene advirtiendo sobre el plan de ajuste del Banco Santander, de liquidación de unas 40 sucursales.
En un documento firmado por el secretario General, Sergio Palazzo y de Prensa, Claudio Bustelo, subrayaron que están en contra del cierre de sucursales y los despidos. La Bancaria anunció una reunión para el 31 de marzo, donde “los cuerpos orgánicos del Sindicato determinarán los pasos a seguir y facultará a tomar las acciones gremiales correspondientes, en aquellas instituciones bancarias que continúen con esta política de persecución, aprietes, hostigamiento y cierres de sucursales, con las consecuentes pérdidas de puestos de trabajo”.
¿Cómo responde el Santander?
Sucede que el Banco Santander encabeza el recorte de red física entre las principales entidades privadas del país. En poco más de dos años redujo más de una cuarta parte de sus sucursales y enfrenta cuestionamientos gremiales por el impacto laboral. De acuerdo con los últimos datos públicos del sector, la entidad pasó de operar cerca de 395 sucursales en 2022 a aproximadamente 297 hacia fines de 2025. Es decir, eliminó casi 100 puntos de atención en poco más de dos años, lo que representa una contracción superior al 25%. La magnitud del recorte no tiene parangón entre los principales bancos privados.
Desde la entidad, en cambio, relativizan la magnitud del número difundido por el gremio. Fuentes del banco indicaron que los cierres se realizaron con la debida anticipación a empleados y clientes. Además, subrayan que la tendencia responde a la transformación del comportamiento de los usuarios. Santander agrega que más del 90% de las transacciones ya se realizan a través de canales digitales. La asistencia presencial a sucursales, según datos internos difundidos por la entidad, cayó alrededor de 30% interanual. Además, más del 60% de los nuevos clientes se incorpora hoy de manera completamente online. El mensaje del banco es que la red física dejó de ser el eje del negocio.
¿Es un fenómeno generalizado?
La reducción de sucursales no es exclusiva de Santander. El sistema financiero argentino en su conjunto viene achicando su red física en los últimos años. Sin embargo, la intensidad del recorte varía según la entidad. Banco Macro también redujo oficinas, aunque en gran medida por la integración de Itaú, lo que generó superposición territorial. BBVA mostró una disminución más moderada de locales y, en algunos períodos, incluso registró una leve expansión de personal. Grupo Financiero Galicia, tras absorber la operación local de HSBC, incrementó su red respecto del año anterior, aunque todavía se encuentra reordenando su estructura. En ese contexto, Santander aparece como el banco que lidera el recorte neto en términos absolutos entre los grandes privados.
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