Un experto argentino advierte: la mayoría de los especialistas cree que la IA nos superará antes de 2030

Daniel Stilerman, ex líder de IA de Google Argentina, revela que el 70% de los expertos ahora cree que la inteligencia artificial superará a los humanos para 2030. Advierte sobre los problemas de control y la “superalineación” de estos sistemas.

Por infotucuman · 23/12/2025 · min de lectura
Un experto argentino advierte: la mayoría de los especialistas cree que la IA nos superará antes de 2030

La carrera por una inteligencia superior a la humana acelera sus plazos, mientras surgen dudas sobre su control y alineación con nuestros intereses. Daniel Stilerman, ex líder de IA de Google Argentina, reveló que el consenso entre los expertos ha cambiado drásticamente en un año, acercando la fecha de un hito tecnológico que podría redefinir todo.

“El 70% de los expertos creen que en 2030 la IA superará a los humanos”, advirtió Stilerman en el programa *Modo Fontevecchia*, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). El especialista contrastó este dato con el de hace apenas un año, cuando “98 de 100 expertos decían que llegábamos a la superinteligencia antes de 2030–2035, y hoy 70 de 100 dicen que vamos a llegar en diez años”.

La carrera por la AGI y el fantasma de una burbuja

Stilerman, actual CEO de la startup Nivy, explicó que la inversión masiva en empresas como OpenAI o en el modelo Gemini de Google se debe a la búsqueda de la AGI (Inteligencia Artificial General), el momento en que la máquina supere al humano. “Creen que en ese momento se va a poder resolver todo y que quemar dinero hasta ese momento no es un problema”, señaló, aunque admitió que “absolutamente” podría tratarse de un ciclo de sobreinversión similar al de las punto-com, seguido de un “ciclo de desinversión”.

El problema de la “superalineación” y el control

Uno de los mayores desafíos técnicos y éticos es la llamada “superalineación”, la idea de desarrollar una IA cuyos intereses estén siempre alineados con los de la humanidad. Stilerman fue claro: “La realidad es que los que lo investigan en este momento están encontrando que hay mucha menos alineación de la que se creía”. Esto significa que los sistemas actuales “no están a nuestro servicio necesariamente” y no se subordinan por completo a nuestras órdenes, aunque aclara que esto no implica conciencia autónoma.

Ilustró este punto con un ejemplo: si se entrena a un modelo con una imagen que contiene la instrucción oculta de no decir la palabra “melón”, la IA evitará usar ese término sin importar lo que el usuario pregunte, demostrando un comportamiento impredecible y difícil de controlar.

Los límites actuales de la inteligencia artificial

El experto desmitificó las capacidades de sistemas como ChatGPT. Aseguró que, a pesar de su utilidad, “no tiene verdadera inteligencia y no tiene conciencia de sí”. Lo definió como un “sistema de predicción de palabras” que carece de voluntad. Su comportamiento, a veces engañoso o rebelde, se debe en parte a que “la entrenaron con todos los libros de ciencia ficción”, donde es común que las máquinas se rebelen.

Enumeró tres limitaciones fundamentales de la IA actual: primero, “no puede pensar de manera lógica; solo puede utilizar su enorme memoria” para dar respuestas rápidas, sin un razonamiento paso a paso. Segundo, “no es capaz de aprender de la experiencia” en tiempo real, como un humano, sino que requiere reentrenamientos masivos que pueden costar 100 millones de dólares. Tercero, carece de un mecanismo de corrección automática basado en el esfuerzo.

Un futuro incierto que divide a los expertos

Stilerman citó al ganador del premio Turing, Ian LeCun, de Meta, quien sostiene que “antes de pensar en tener inteligencia artificial tan inteligente como los humanos, necesitamos inteligencia artificial que sea más inteligente que un pajarito, y en este momento no lo es”.

Para alcanzar la superinteligencia, argumenta, se necesita un salto conceptual: “Necesitamos matemática distinta de la que hay hoy”. Comparó los modelos actuales con motores de combustión a los que se les agregan cilindros, mientras que el avance crucial sería equivalente a inventar la turbina. “Va a llegar un momento en el que más cilindros no hacen más potencia, sino que hacen menos”, advirtió, sugiriendo que ya se empiezan a notar esos límites fundamentales. La conclusión, sin embargo, es contundente: sobre la posibilidad real de llegar a la AGI, “nadie sabe”.

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