Un ex capitán del Ejército será juzgado por un caso que permaneció oculto durante décadas: lo que reveló la investigación
Un ex militar será llevado a juicio por hechos ocurridos en 1976 que involucran la separación de dos hermanos y la alteración de su identidad. ¿Cómo logró uno de ellos escapar y qué destino tuvo el otro durante todos esos años?
Un ex militar enfrentará un juicio oral por su presunta participación en la sustracción y sustitución de identidad de dos hermanos durante la última dictadura cívico-militar. El Juzgado Federal N°1 dispuso la clausura de la instrucción y la elevación a juicio de la causa, que involucra a Carlos Alberto Vega, ex capitán del Destacamento de Inteligencia N°142 del Ejército.
El debate se desarrollará ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán. Vega será juzgado como partícipe necesario de la sustracción y sustitución de identidad de Marcos Eduardo Ramos, el nieto restituido N°128, y por la sustracción y supresión de identidad de su hermano mayor, Elías Ismael Suleiman.
¿Qué ocurrió en diciembre de 1976?
Según la investigación, en diciembre de 1976 Marcos Eduardo Ramos, de cinco meses, y su hermano Elías Ismael Suleiman, de 8 años, fueron secuestrados por personal militar en una vivienda del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán.
Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores y el Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), ya había sido secuestrada por tercera vez a fines de noviembre o comienzos de diciembre de ese año. Existen indicios de que fue trasladada al centro clandestino de detención que funcionó en la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga” y permanece desaparecida.
El destino de los hermanos separados
Tras el operativo, los niños fueron llevados a un inmueble en Tafí Viejo donde había otros menores. Allí fueron separados y no volvieron a encontrarse.
Elías Suleiman fue trasladado luego a una vivienda de la capital tucumana, propiedad de María de los Ángeles Cano, ya fallecida. Allí fue sometido a malos tratos, amenazas y a un intento de supresión de su identidad mediante el cambio de nombre y la gestión de documentación apócrifa.
A pesar de ello, logró escapar: caminó más de 20 cuadras hasta la terminal de ómnibus de Tucumán, donde encontró a un tío que trabajaba en una boletería y pudo reencontrarse con su familia.
La sustitución de identidad del hermano menor
Marcos Eduardo Ramos fue sustraído y su identidad suprimida. Fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i Tabla”, ya fallecido, un agente civil de inteligencia vinculado al Destacamento de Inteligencia N°142.
Según la acusación, el imputado Vega tenía responsabilidades en tareas de inteligencia y contrainteligencia y en el funcionamiento del centro clandestino “Arsenal Miguel de Azcuénaga”, y Sánchez obtuvo su cargo con su aval ideológico y moral.
El niño fue inscripto falsamente como nacido el 17 de marzo de 1977 como hijo biológico de Sánchez y su cónyuge Ilda Agustina Sánchez, también fallecida, bajo el nombre de “Marcelo Ariel Sánchez”, lo que constituyó la sustitución de su identidad.
Otras víctimas del operativo
La investigación también acreditó que durante el operativo fueron secuestrados Hugo Demetrio Castro y su hijo Juan Carlos Castro, de 12 años, quienes cuidaban a los hermanos. Ambos fueron trasladados al centro clandestino “Arsenal Miguel de Azcuénaga”.
Hugo Castro permaneció desaparecido hasta que parte de sus restos fueron identificados en la fosa clandestina conocida como Pozo de Vargas, mientras que su hijo fue liberado meses después.
Las consecuencias y la restitución
Marcos Eduardo Ramos vivió durante décadas con su identidad alterada, en un contexto de vulneraciones, torturas, violencias y carencias. El requerimiento fiscal señala que, como consecuencia de esos hechos, presenta una discapacidad intelectual moderada con limitaciones significativas para su vida personal y social diaria.
Su restitución se concretó en 2018, cuando el Juzgado Federal N°1 de Tucumán anuló la partida de nacimiento falsa y ordenó la emisión de un nuevo DNI con su identidad real, a partir de un pedido conjunto de la Fiscalía Federal N°1 y la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad.
El caso fue anunciado en agosto de ese año y se convirtió en el segundo de restitución de identidad en la provincia, resultado del trabajo coordinado de los organismos judiciales y fiscales intervinientes.
¿Quiénes investigaron el caso?
En la investigación intervinieron la Fiscalía Federal N°1 de Tucumán, subrogada por el fiscal Rafael Vehils Ruiz; la Oficina de Derechos Humanos de Tucumán de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, coordinada por el fiscal Pablo Camuña, con la colaboración de la auxiliar fiscal Valentina García Salemi y el secretario Patricio Rovira; y la Unidad Especializada para Casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado, dirigida por el fiscal Pablo Parenti.
Años más tarde, en 1999, Elías Suleiman se presentó ante la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), donde relató los secuestros sufridos por su madre y su hermano, de quienes no había vuelto a tener noticias.
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