Un disparo en plena persecución policial: la condena que dejó a un joven sin un ojo
Un policía tucumano fue condenado por un hecho que dejó a un joven sin un ojo. ¿Qué sucedió realmente durante aquella persecución en el pasaje Einstein? Los detalles del fallo judicial que generó controversia.
Un policía tucumano fue condenado este martes por un hecho que cambió para siempre la vida de un joven de 19 años. Julián Alberto Campos recibió dos años de prisión de ejecución condicional por el delito de lesiones graves cometidas en exceso de la legítima defensa. El episodio, ocurrido en noviembre de 2020, terminó con el muchacho perdiendo el globo ocular derecho tras recibir disparos de escopeta.
La sentencia fue dictada por el juez Augusto Paz Almonacid, quien resolvió imponer una pena condicional pese a que la fiscalía había solicitado prisión efectiva. El fallo se conoció al finalizar el juicio contra Campos y su compañero, Juan Antonio Díaz, quien fue absuelto por el beneficio de la duda.
¿Qué pasó aquella tarde en el pasaje Einstein?
Todo comenzó alrededor de las 18:30 del 13 de noviembre de 2020. Efectivos de la División GEAM perseguían a sujetos no identificados que circulaban en una motocicleta Honda Storm gris sin chapa patente.
Al llegar a la altura del pasaje Einstein al 1900, los sospechosos abandonaron el rodado y escaparon a pie. En ese contexto arribó en apoyo el móvil TUC-2019 de la División Patrulleros, a cargo de Campos y Díaz.
Como resultado del procedimiento fue aprehendido Carlos Durán. Mientras era trasladado en la caja del móvil policial, Campos, quien portaba una escopeta Maverick serie 70594, efectuó disparos que impactaron en el sobrino del detenido.
Las graves consecuencias de los disparos
El joven de 19 años se encontraba en la vereda cuando los perdigones lo alcanzaron en el ojo derecho y en el pecho. Las heridas le provocaron la pérdida del globo ocular y una debilitación permanente del sentido de la visión.
Para el magistrado, si bien existió una situación de intervención policial, el accionar del uniformado constituyó un exceso en la legítima defensa, lo que derivó en la condena. La Unidad Fiscal Especializada en Delitos Complejos, a cargo de la fiscal Mariana Rivadeneira, había llevado adelante la acusación.
En cuanto a Díaz, el tribunal entendió que no se logró acreditar su coautoría en el hecho y dispuso su absolución. El caso quedó así cerrado después de más de cuatro años de investigación y debate judicial.
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