Un crimen de celos: mató a su prima, la enterró en una calesita y confesó sin remordimientos

¿Qué lleva a un hombre a asesinar a su propia prima y enterrarla bajo una calesita? La escalofriante confesión que heló a los investigadores.

Por infotucuman · 12/06/2026 · min de lectura
Un crimen de celos: mató a su prima, la enterró en una calesita y confesó sin remordimientos

En 2002, Magdalena Edith Torres, de 22 años, fue asesinada por su primo en una calesita de La Plata. Lo que parecía una desaparición común terminó revelando un macabro plan de celos y obsesión que estremeció a la ciudad.

La mañana del 19 de enero, Magdalena le dijo a su madre que saldría a comprar un jean para estrenar con su novio Nahuel, a quien había presentado días antes. La familia estaba feliz, pero Miguel Torres Alonso, su primo que vivía con ellos desde hacía dos años, no compartía esa alegría.

Una relación secreta que terminó en tragedia

Con el tiempo se supo que Magdalena y Miguel habían mantenido una relación oculta. Ella decidió terminarla para apostar por Nahuel. Antes de ir de compras, fue al Paseo del Bosque para hablar con él, que trabajaba cuidando los botes del lago y la calesita El Duende Poppy. Su intención era dejar claro que todo había acabado.

Según la reconstrucción de la investigación, luego de caminar por el parque, Miguel llevó a Magdalena al interior de la calesita, a un habitáculo de herramientas. Allí la golpeó con un hierro en la cabeza, la descuartizó y la enterró en una fosa que ya había cavado. La Justicia determinó que el crimen fue planificado.

La angustia de una madre y el hallazgo macabro

Ramona, la madre de Magdalena, se desesperó al ver que su hija no volvía. Tenían planeado almorzar juntas. Su sobrino apareció de repente para avisar que se iba a Santiago del Estero, lo que aumentó las sospechas. La familia ya había denunciado la desaparición.

El dueño de la calesita, que estaba de vacaciones, recibió el aviso de que su empleado se mudaba. Al regresar el 29 de enero, notó tierra removida, frazadas con manchas de sangre y un fuerte olor. Junto a otro trabajador, cavaron y tras dos paladas encontraron los dedos de una mano. Las pericias confirmaron que era el cuerpo de Magdalena.

La detención y la escalofriante confesión

El 30 de enero, Miguel fue detenido. Sin remordimientos, dijo a los policías: “Si no era mía, no era de nadie”. La Justicia reunió pruebas para imputarlo.

Casi tres años después, en el juicio oral ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de La Plata, Miguel relató la relación secreta. Se supo que degolló y mutiló a su prima mientras aún vivía, lo que evidenció el ensañamiento.

El 27 de octubre de 2004, fue condenado a prisión perpetua por homicidio calificado por alevosía. Durante el veredicto, permaneció impasible. Sin embargo, recuperó la libertad el 26 de agosto de 2014, tras 12 años, “al agotar la pena”.

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