Un amigo de la infancia abusó de su cuñada dormida: el caso que conmociona y expone un vacío legal

Un joven denunció a su amigo de la infancia por masturbarse sobre su cuñada dormida en Ituzaingó. El abuso quedó grabado, pero la justicia no puede actuar porque es un delito de instancia privada. El acusado sigue libre.

Por infotucuman · 24/12/2025 · min de lectura
Un amigo de la infancia abusó de su cuñada dormida: el caso que conmociona y expone un vacío legal

Un joven de Ituzaingó denunció penalmente a su mejor amigo, acusándolo de masturbarse sobre su cuñada mientras ella dormía. El caso, grabado por una cámara de seguridad, revela un abuso en un contexto de confianza y pone en evidencia una limitación clave de la justicia: al ser un delito de instancia privada, solo la víctima directa puede activar la causa, por lo que el acusado permanece en libertad.

El hecho ocurrió en la madrugada del 13 de diciembre. El denunciante había invitado a su casa a un amigo de toda la vida, con quien compartía una amistad de una década. Tras una salida, el acusado de 24 años se quedó a dormir allí hasta que amaneciera para poder pedir un remis.

La situación escaló alrededor de las 7:30 de la mañana. Mientras el dueño de casa se bañaba, el presunto agresor quedó a solas en el comedor con el hermano del denunciante y la novia de este, quienes dormían en un colchón en el piso.

El abuso quedó registrado en video

Las imágenes de la cámara de seguridad, seleccionadas para no exponer a la víctima, muestran al joven masturbándose, tomando fotografías sin consentimiento y apoyando su pene en el rostro de la mujer, que permanecía dormida. El acusado intentó tapar el lente de la cámara en varios momentos y se acercó a la puerta del baño para verificar que el bañista no saliera.

Además, colocó una almohada sobre la cara del hermano de la víctima, aparentemente para evitar que este se despertara y presenciara los hechos. Cada vez que detectaba algún movimiento, el joven se alejaba o fingía estar dormido.

La reacción del acusado y la familia

Cuando fue confrontado, el amigo reconoció los hechos y argumentó que estaba borracho. Inmediatamente después, cerró todas sus redes sociales. En un mensaje dirigido al denunciante, pidió disculpas: “Ante todo quiero pedir disculpas a tu familia y perdón a vos por haberte faltado el respeto. Estoy shockeado, arrepentido y avergonzado. Estaba muy tomado y actué mal. Sé que no hay excusas”.

Sin embargo, el denunciante fue contundente al rechazar esa justificación. Aseguró que la ebriedad “no justifica ni minimiza el abuso” y decidió hacer público el caso para advertir a otras personas. “Esto no fue un error ni un malentendido: fue abuso, aprovechándose de personas dormidas y de un contexto de confianza”, expresó.

Un vacío legal que deja al agresor en libertad

La causa fue radicada en la Unidad Fiscal de Instrucción (UFI) N° 1 de Ituzaingó, a cargo del fiscal Marcelo Tavolaro. El magistrado informó que, de acuerdo con el artículo 72 del Código Penal, se trata de un delito de instancia privada. Esto significa que solo la persona ofendida, al ser mayor de edad, puede formalizar la denuncia para que el Ministerio Público pueda actuar.

Al no haber una denuncia directa de la víctima, el caso corre el riesgo de ser archivado y el joven acusado continúa en libertad. Esta limitación legal ha generado frustración en el entorno familiar, que busca justicia.

Un llamado a la concientización

El denunciante, quien describió al acusado como parte de su familia y en quien todos confiaban, hizo un fuerte llamado a la reflexión. “Así arrancan los futuros violadores”, afirmó, y alentó a otras posibles víctimas a romper el silencio: “Si alguien pasó por algo similar, que sepa que no está sola. Hablar también protege”.

El caso subraya la complejidad de los abusos cometidos en ámbitos de confianza y los obstáculos legales que a veces enfrentan las víctimas indirectas o los familiares para iniciar acciones judiciales.

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