Tucumán: La propuesta explosiva que busca borrar del mapa a las comunas rurales
¿Crees que las comunas rurales son necesarias o son un nido de clientelismo? Lisandro Catalán lanzó un plan para eliminarlas y transferir todo a los municipios. Entrá y descubrí los detalles de la propuesta que quiere revolucionar Tucumán.
Un silencio incómodo recorre los pasillos de la política tucumana. Una idea que suena a revolución administrativa acaba de ser lanzada y amenaza con cambiar para siempre la forma en que se gobierna el interior profundo de la provincia.
El responsable es Lisandro Catalán, presidente de La Libertad Avanza en Tucumán. En el marco de su plan “Punto de Partida para la Libertad de los Tucumanos”, el referente lanzó una bomba: la eliminación total de las comunas rurales.
¿Qué pasaría con los pueblos?
La propuesta no es un simple ajuste. Catalán plantea que estas estructuras sean absorbidas directamente por los municipios. El objetivo declarado es doble: optimizar los recursos del Estado y, en sus propias palabras, “terminar con el clientelismo político”.
Según el dirigente, este nuevo esquema territorial vendría acompañado de un sistema de coparticipación automático y transparente. La idea es clara: eliminar la discrecionalidad en la entrega de fondos y reducir la pesada burocracia estatal.
¿Una herramienta convertida en problema?
Catalán fue contundente en su diagnóstico. “Lo que nació como una herramienta de descentralización terminó convirtiéndose en una estructura clientelar”, sentenció. Para él, esta reforma radical permitiría redirigir el dinero del “gasto político” hacia donde más se necesita: obras de infraestructura y servicios esenciales para los vecinos.
El argumento central es la mejora en la gestión. Asegura que al optimizar los recursos provinciales, el impacto directo se verá en la calidad de vida de quienes habitan las actuales zonas comunales.
¿Y el dinero ahorrado?
El dirigente de LLA remarcó otro punto clave: la optimización de recursos. La eliminación de las comunas significaría una reducción del gasto político y un achicamiento de la estructura administrativa. Catalán promete que cada peso que hoy sostiene esas estructuras pasará a destinarse a obras concretas y mejoras en servicios básicos.
La pregunta ahora queda flotando en el aire tucumano: ¿Está la provincia preparada para un cambio tan profundo en su geografía política?
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