Tucumán: identifican el último resto de desaparecido hallado en el centro clandestino “Arsenales”

El EAAF identificó tras 51 años los restos de Roque Argañaraz, jornalero secuestrado en Monteros en 1977, hallados en una fosa del centro clandestino “Arsenales” de Tucumán. Cierra la identificación de 14 desaparecidos.

Por infotucuman · 20/12/2025 · min de lectura
Tucumán: identifican el último resto de desaparecido hallado en el centro clandestino “Arsenales”

Tras 51 años de búsqueda, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Roque Argañaraz, un jornalero secuestrado en Monteros en 1977. Sus huesos incinerados fueron hallados en una de las fosas del infame centro de detención y tortura que funcionó en el predio del Ejército, cerrando así la identificación de los 14 desaparecidos encontrados en el lugar. Para los tucumanos, este hecho reafirma la lucha por la memoria y la justicia en nuestra provincia.

El secuestro en Macio y el paso por los centros clandestinos

Roque Argañaraz, de 34 años, y su hermano Daniel fueron secuestrados de madrugada el 18 de febrero de 1977 de su casa en el pueblo de Macio, cerca de Monteros. Un grupo de más de 20 hombres encapuchados y vestidos con uniforme militar, comandados por un civil al que llamaban “Teniente”, los sacó de su vivienda con las manos atadas y los ojos vendados con sábanas.

Ambos hermanos, jornaleros de la actividad azucarera, fueron llevados primero al centro clandestino que funcionó en el exingenio Nueva Baviera, en Famaillá. Tras semanas de torturas, los trasladaron al centro clandestino “Arsenales”, ubicado en el acceso norte a San Miguel de Tucumán, junto a la ruta nacional 9.

La separación y la muerte bajo tortura

Dentro de “Arsenales”, Roque y Daniel fueron separados. Testigos del juicio por la “Megacausa Arsenales II – Jefatura II” relataron que Roque Argañaraz fue torturado y murió mientras era sometido a sesiones de “submarino”. Esta técnica consistía en introducir al detenido en un tacho con agua hasta que clamara por salir por falta de oxígeno.

Su hermano Daniel, quien también padeció torturas, fue liberado tres meses y diez días después del secuestro. Lo llevaron en el baúl de un auto hasta Simoca y lo dejaron en una ruta provincial de noche. Caminó hasta su casa y jamás supo el destino de Roque hasta esta semana, cuando la Justicia Federal notificó a la familia la identificación.

El horror de “Arsenales” según un testigo clave

El exgendarme Omar Torres, de 74 años y residente en Salta, describió “Arsenales” como “similar a un campo de concentración” en sus testimonios judiciales. Los prisioneros estaban recluidos en pequeñas celdas individuales dentro de un galpón de 25 por 30 metros con capacidad para unos 80 detenidos.

Torres, quien rotaba cada 50 días a diferentes destinos, presenció en Tucumán ejecuciones masivas. Cada dos semanas, alrededor de la medianoche, entre 15 y 20 prisioneros eran conducidos a una fosa de cuatro por seis metros y tres metros de profundidad. “Los obligaban a arrodillarse y luego les disparaban en la cabeza. Los cuerpos caían en la fosa y se les prendía fuego con neumáticos, aceite y leña”, relató.

El exgendarme declaró haber visto en dos ocasiones al gobernador de facto Antonio Domingo Bussi disparar en la cabeza a prisioneros, entre ellos al estudiante Luis Falú, hermano del guitarrista Juan Falú, y a la estudiante de 16 años Ana Cristina Corral.

La búsqueda forense y la identificación final

Entre 2009 y 2011, por decisión judicial, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán realizaron trabajos de búsqueda en “Arsenales”. Identificaron y excavaron cinco fosas clandestinas, cuatro de gran tamaño con signos de haber sido manipuladas con retroexcavadora.

Se recuperaron miles de fragmentos óseos quemados y altamente fragmentados. En una quinta fosa se hallaron los restos esqueletizados de trece individuos, que fueron identificados con el tiempo. La recuperación de neumáticos, carbón y sedimento impregnado de combustible aportó pruebas del modus operandi de incineración.

La degradación por la incineración impidió durante años la identificación del último resto. Los avances en los protocolos de extracción de ADN y los kits de ciencia forense en la última década permitieron reanalizar los restos. En 2024, estudios arrojaron una débil señal de coincidencia con el ADN del hermano de Roque Argañaraz.

Tras someter los restos a más pruebas y esperar varios meses, se logró la determinación científica final. El próximo paso será que los restos regresen a Tucumán para ser entregados a sus familiares, a meses de cumplirse los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

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