Trump sorprende al mundo con una frase que podría cambiar la historia de Cuba

¿Está Estados Unidos a punto de dar un giro histórico en su política hacia Cuba? Las reveladoras palabras de Donald Trump sobre una posible “toma de control amistosa” y las negociaciones secretas que nadie esperaba.

Por infotucuman · 27/02/2026 · min de lectura
Trump sorprende al mundo con una frase que podría cambiar la historia de Cuba

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su administración mantiene negociaciones con las autoridades del régimen cubano y sugirió que las conversaciones podrían derivar en “una toma de control amistosa y controlada” de la isla. Las declaraciones, realizadas antes de abandonar la Casa Blanca, abren un capítulo inédito en una relación bilateral marcada por más de seis décadas de sanciones y tensión.

“El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada, pero están hablando con nosotros ahora”, afirmó el mandatario estadounidense ante la prensa. Trump agregó: “Quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma de control amistosa de Cuba. Después de muchos, muchos años, hemos tenido muchos años de lidiar con Cuba, vengo escuchando hablar de Cuba desde que era pequeño. Están en grandes problemas”.

¿Qué hay detrás de las conversaciones?

Este anuncio se produce en un contexto de renovada tensión diplomática entre Washington y La Habana. Esta misma semana trascendió que el equipo del secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo contactos durante la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) para explorar un eventual alivio gradual de sanciones económicas.

Según fuentes citadas por el Miami Herald, el eje de las conversaciones habría sido la posibilidad de flexibilizar medidas restrictivas de forma progresiva, bajo un esquema de revisión “mes a mes”, condicionado a cambios concretos por parte del régimen cubano.

En paralelo, la administración estadounidense anunció planes para permitir el envío de combustible desde compañías energéticas norteamericanas hacia empresas privadas cubanas. Esta estrategia busca fortalecer el incipiente sector privado de la isla y, al mismo tiempo, reducir la dependencia estructural del aparato estatal controlado por el Partido Comunista.

Un incidente mortal que complica el panorama

Las palabras de Trump también coinciden con la investigación en curso por un incidente mortal ocurrido en aguas cubanas, donde una embarcación fue interceptada por fuerzas de seguridad de la isla. Las autoridades de La Habana calificaron a los ocupantes como “terroristas” y sostuvieron que el grupo habría planeado acciones violentas desde territorio estadounidense.

El viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossio, afirmó que existe disposición de ambas partes para esclarecer los hechos. Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio señaló que Washington investigará el episodio antes de adoptar cualquier decisión adicional.

Este episodio se inscribe en un escenario de máxima fragilidad en las relaciones bilaterales. La administración Trump ha endurecido el embargo económico y reforzado restricciones vinculadas al suministro energético. En ese marco, el mandatario ya había insinuado en otras oportunidades la posibilidad de ejercer mayor presión directa sobre el régimen cubano.

Una historia de confrontaciones

La historia de confrontaciones entre ambos países incluye antecedentes como la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y el atentado contra un avión comercial cubano en 1976, atribuido a Luis Posada Carriles. Estos episodios continúan marcando la narrativa oficial de La Habana sobre amenazas externas organizadas desde el sur de Florida.

Mientras tanto, la posibilidad de un acercamiento negociado —aunque bajo términos definidos por Washington— abre un nuevo capítulo en una relación bilateral que lleva más de seis décadas marcada por sanciones, rupturas diplomáticas y episodios de alta tensión geopolítica.

La estrategia de la Casa Blanca parece combinar la presión económica con una puerta abierta a la negociación, condicionando cualquier alivio a reformas internas. El tiempo dirá si estas conversaciones, confirmadas por el propio Trump, derivan en el histórico cambio que sugiere su polémica frase sobre una “toma de control amistosa”.

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