Trump rechaza respaldar a María Corina Machado para liderar Venezuela tras la caída de Maduro

Donald Trump rechazó respaldar a la opositora María Corina Machado para liderar Venezuela tras Maduro, optando por la vicepresidenta chavista. La decisión se basó en informes de inteligencia y una relación deteriorada.

Por infotucuman · 06/01/2026 · min de lectura
Trump rechaza respaldar a María Corina Machado para liderar Venezuela tras la caída de Maduro

El presidente Donald Trump decidió no apoyar a la líder opositora venezolana María Corina Machado para asumir el poder tras la captura de Nicolás Maduro, optando por la vicepresidenta Delcy Rodríguez. La decisión, basada en informes de inteligencia y una relación deteriorada, marca un giro en la política estadounidense hacia Caracas.

Incluso antes de la rápida incursión militar que terminó con Nicolás Maduro bajo custodia estadounidense, la administración Trump ya había tomado una determinación crucial sobre el futuro político de Venezuela. Contrario a lo que muchos esperaban, el respaldo no sería para María Corina Machado, la figura opositora que ganó las elecciones de 2024 y ostentaba una significativa legitimidad popular. En su lugar, la Casa Blanca prefirió que el mando interino recayera en Delcy Rodríguez, la hasta entonces vicepresidenta del régimen chavista.

Los motivos detrás de la exclusión

Según cinco fuentes familiarizadas con el proceso de decisión, Trump basó su postura en múltiples factores. Evaluaciones de inteligencia de Estados Unidos sugerían que la oposición venezolana enfrentaría serias dificultades para gobernar el país de manera efectiva. Además, la relación entre Machado y altos funcionarios de la administración Trump, como el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado Richard Grenell, se había deteriorado considerablemente en los meses previos.

El propio Trump se refirió al asunto el fin de semana posterior a la operación. “Creo que sería muy difícil para ella ser la líder”, afirmó. “No tiene el apoyo ni el respeto del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”. Estas palabras fueron descritas como un “puñetazo en el estómago” para Machado, quien incluso le había dedicado su Premio Nobel de Paz al mandatario estadounidense.

Petróleo antes que democracia

Para la actual administración estadounidense, el foco principal en Venezuela es el petróleo, no la promoción de la democracia. Altos funcionarios, incluido Rubio, argumentaron que intentar instalar a la oposición en el poder podría desestabilizar aún más la nación sudamericana y requerir una presencia militar estadounidense más robusta y prolongada. Un análisis clasificado de la CIA reflejaba esta misma preocupación.

La frustración con Machado creció dentro de la Casa Blanca debido a lo que consideraban evaluaciones inexactas sobre la debilidad del régimen de Maduro. Los funcionarios también se mostraron escépticos sobre su capacidad operativa para tomar el poder. Un punto de quiebre ocurrió cuando Machado se negó a reunirse en persona con el enviado Richard Grenell durante una visita a Caracas, optando por una llamada telefónica, y cuando su equipo ignoró solicitudes específicas, como proveer una lista de presos políticos a liberar.

Fricciones y una estrategia radical

La relación se agrió aún más porque Machado y su equipo sentían que Grenell no denunciaba con suficiente fuerza la ilegitimidad de Maduro, mientras que el enviado estadounidense consideraba que tales declaraciones socavaban su diplomacia. Grenell también se frustró porque Machado no presentaba un plan concreto para llevar al poder a su candidato sustituto, Edmundo González, tras el veto a su propia candidatura.

La postura intransigente de Machado, piedra angular de su estrategia, también le pasó factura. Su rechazo total a cualquier diálogo con el chavismo y su apoyo inquebrantable a las sanciones económicas más duras destruyeron sus vínculos con la élite empresarial venezolana y distanciaron a sectores de la sociedad civil. Asesores económicos de la opositora mantenían que “cada dólar que entraba en Venezuela era un dólar para Maduro”, una visión considerada radical.

Reacciones y el camino a seguir

La decisión de Trump ha creado tensiones incluso dentro de su propio partido. Congresistas republicanos de Miami, tradicionalmente firmes partidarios de Machado, se vieron en aprietos al tener que responder por la postura del presidente. El representante Mario Díaz-Balart reiteró su apoyo a la opositora, afirmando: “Estoy convencido de que cuando haya elecciones… la próxima presidenta de Venezuela elegida democráticamente va a ser María Corina Machado”.

Mientras, la administración Trump justifica su enfoque en la “realidad inmediata”. “La realidad inmediata es que, desafortunadamente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”, declaró Rubio. Por su parte, Freddy Guevara, un aliado de Machado en el exilio, sugirió que la opción de Rodríguez era simplemente “el camino más fácil por ahora”.

Analistas como Orlando J. Pérez, profesor de la Universidad del Norte de Texas, cuestionaron la afirmación de Trump sobre la falta de respeto hacia Machado, señalando su popularidad y legitimidad derivada del Nobel. No obstante, Pérez admitió que la viabilidad de que Machado tomara el poder sin una significativa presencia militar estadounidense era baja. “No tienen las palancas del poder”, concluyó.

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