Trump lanza una advertencia escalofriante sobre Cuba: “Creo que tendré el honor de tomarla”
¿Qué se esconde detrás de las conversaciones secretas entre Washington y La Habana? Trump asegura que puede “hacer lo que quiera” con una Cuba debilitada, mientras Díaz-Canel confirma el diálogo en medio de apagones generalizados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó un nuevo terremoto geopolítico al afirmar que espera “tomar Cuba” durante su mandato, mientras se revelan conversaciones discretas entre ambos gobiernos en medio de una crisis energética sin precedentes en la isla.
Desde el Despacho Oval, el mandatario estadounidense dejó caer una declaración que resonó en todos los rincones del continente. “Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera”, aseguró Trump ante la prensa este lunes.
El líder de la primera potencia mundial no dejó lugar a interpretaciones sobre sus intenciones. “Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera, si quiere que le diga la verdad”, consideró, mostrando una confianza absoluta en su capacidad de acción.
¿Una isla al borde del colapso?
El diagnóstico de Trump sobre la situación cubana fue lapidario. “Es una nación muy debilitada en estos momentos. Sería un gran honor”, explicó, en una clara referencia a la severa crisis que atraviesa el país caribeño.
Esta crisis, según expertos, es producto directo del bloqueo petrolero total que Washington impuso en enero, cortando los suministros de crudo procedentes de Venezuela y anunciando aranceles contra cualquier país que intente abastecer a La Habana.
Negociaciones en la sombra
Las explosivas declaraciones no surgieron de la nada. Horas antes, el domingo, Trump ya había adelantado que su gobierno mantiene conversaciones con el régimen cubano. “Cuba también quiere llegar a un acuerdo, y creo que muy pronto llegaremos a un acuerdo o haremos lo que sea necesario”, afirmó.
Sin embargo, el presidente estableció una prioridad clara que deja a Cuba en un segundo plano estratégico. “Estamos hablando con Cuba, pero vamos a tratar con Irán antes que con Cuba”, advirtió, delineando la agenda de su administración.
La confirmación desde La Habana
Del otro lado del estrecho de la Florida, el dictador cubano Miguel Díaz-Canel rompió el silencio el viernes pasado. En una conferencia de prensa, confirmó la existencia de estos diálogos discretos con representantes de Estados Unidos.
“Funcionarios cubanos sostuvieron recientemente conversaciones con representantes del gobierno de EEUU para buscar, por la vía del diálogo, soluciones para las diferencias que tenemos”, declaró Díaz-Canel.
El objetivo, según el mandatario cubano, es “detectar los problemas bilaterales, cuáles son las vías, ver si hay voluntad de las partes y encontrar áreas de cooperación”. Pero advirtió sobre la naturaleza incipiente del proceso: “Estos son procesos que se hacen con mucha discreción. Son procesos largos. Todo lleva un tiempo. Estamos en las fases iniciales”.
Una crisis que aprieta las tuercas
Durante su comparecencia, Díaz-Canel pintó un cuadro desolador de la situación interna, directamente vinculada a la presión estadounidense. “Hace más de tres meses que no entra ningún barco de combustible”, reveló, explicando los apagones generalizados que afectan a la población.
“Que no ingrese petróleo genera un impacto inconmensurable en la vida de nuestro pueblo”, añadió, reconociendo el efecto devastador de las sanciones. Esta debilidad económica parece ser el escenario que Trump busca capitalizar con sus declaraciones y su estrategia de “máxima presión”.
El presidente estadounidense ya había lanzado advertencias similares en semanas anteriores, amenazando con tomar control de la isla “amistosamente” o de otra manera, y sosteniendo que el gobierno de La Habana “caerá muy pronto” porque el país “está en ruinas”.
Las conversaciones, según Díaz-Canel, también buscan “identificar áreas de cooperación para enfrentar las amenazas y garantizar la seguridad y la paz de ambas naciones, y también en la región donde desarrollamos nuestra vida, que es la región de América Latina y el Caribe”. Una meta que parece lejana ante la retórica de confrontación que predomina.
La frase final de Trump, “Puedo hacer lo que quiera”, repetida en sus declaraciones, resume la postura de fuerza con la que Washington aborda este pulso histórico, dejando al mundo a la expectativa del próximo movimiento en este tenso tablero geopolítico.
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