Tres mujeres ingirieron cápsulas con droga y la Justicia tomó una decisión que sorprendió a todos

¿Por qué la Justicia liberó a tres mujeres que llevaban droga en su interior? Los detalles del fallo que revelan una trama de amenazas y vulnerabilidad extrema.

Por infotucuman · 20/04/2026 · min de lectura
Tres mujeres ingirieron cápsulas con droga y la Justicia tomó una decisión que sorprendió a todos

Un fallo judicial liberó a tres mujeres bolivianas que transportaban casi dos kilos de cocaína dentro de sus cuerpos, tras determinar que actuaron bajo amenazas y extrema vulnerabilidad. La resolución, que generó debate, se basó en argumentos legales que eximen de responsabilidad penal en casos de coacción y pobreza extrema.

El juez federal Guillermo Díaz Martínez, del Juzgado Federal N°1, firmó la sentencia el 18 de marzo. Ordenó el sobreseimiento y la libertad inmediata de las acusadas, reconociendo el delito pero sin formular reproche penal.

La causa se originó el 26 de febrero, cuando efectivos del Escuadrón 55 de Gendarmería Nacional interceptaron un colectivo de la empresa Andesmar en la Ruta 9, en Trancas. Las tres pasajeras bolivianas, que viajaban en asientos contiguos, despertaron sospechas durante el control.

¿Qué descubrieron en el hospital?

Tras ser trasladadas al hospital local para estudios médicos, una radiografía reveló cuerpos extraños en el abdomen de una de ellas. Las otras dos confesaron espontáneamente la maniobra, y entre las tres expulsaron 166 cápsulas que contenían casi dos kilos de cocaína.

La decisión judicial se apoyó en tres ejes centrales: el estado de necesidad disculpante del artículo 34 del Código Penal, la cláusula de no punibilidad de la Ley Nacional 26.364 de Trata de Personas, y estándares internacionales como la CEDAW y la Convención de Belém do Pará. El Ministerio Público Fiscal había solicitado el sobreseimiento.

¿Quiénes eran las acusadas?

El fallo describió a las mujeres como el sector más vulnerable dentro de la cadena narcocriminal, no como integrantes de una estructura de decisión. Una de ellas, de 21 años, era viuda, tenía un hijo de seis años, cinco hermanas menores a cargo y un padre internado por dengue.

Declaró que una mujer identificada como “Gladys” la contactó mientras vendía choclo y mandioca en un mercado, ofreciéndole 200 dólares por traer mercadería desde Argentina. Al llegar a una vivienda, comprendió de qué se trataba y, al intentar retirarse, la amenazaron con dañar a su hija en la escuela.

Otra mujer, de 32 años, trabajaba como ayudante de cocina y percibía 1.200 bolivianos mensuales. Relató que fue captada por la misma persona cuando atravesaba una situación crítica: su hijo de 11 años sufrió un accidente y su padre padecía cáncer de próstata.

La tercera imputada, de 24 años, madre soltera, vendía ropa por internet y obtenía alrededor de 30 bolivianos diarios. Necesitaba dinero para la cirugía programada de su hijo de cuatro años, que tenía el pie enyesado, y para comprar el uniforme escolar.

¿Cómo operaba el mecanismo?

Las tres coincidieron en sus relatos sobre el procedimiento: una casa con rejas, dos hombres apostados en la puerta, la entrega de pastillas para evitar vómitos, amenazas dirigidas a sus hijos y la orden de borrar todo rastro del celular antes de cruzar la frontera por un paso no habilitado, evitando controles migratorios.

La sentencia dispuso abrir un expediente separado para investigar a la mujer señalada como captadora por las tres denunciantes. Además, se fijó para el 22 de abril la destrucción del estupefaciente secuestrado.

En los fundamentos, el fallo abordó el fenómeno de las llamadas “mulas”, personas que trasladan droga dentro de su cuerpo mediante cápsulas ingeridas. Se remarcó que suelen ser mujeres pobres, extranjeras y jefas de hogar, quienes ocupan el eslabón más débil y visible de las organizaciones narco, siendo las primeras en quedar expuestas al sistema penal.

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