Trasladan a Benjamín Paz a los rugbiers acusados del ataque en Tafí del Valle

Los jóvenes Santiago Bagne y César Carreras, acusados de la golpiza en Tafí del Valle, fueron trasladados al penal tucumano de Benjamín Paz. Allí enfrentan un régimen carcelario estricto con visitas limitadas y severos controles.

Por infotucuman · 05/02/2026 · min de lectura
Trasladan a Benjamín Paz a los rugbiers acusados del ataque en Tafí del Valle

Santiago Bagne y César Máximo Carreras, los jóvenes procesados por la agresión a Patricio Ledezma, ya están en la cárcel de máxima seguridad de Tucumán. Seis horas después de que un juez les dictara prisión preventiva por 30 días, fueron trasladados desde una dependencia policial de Monteros hasta el penal de Benjamín Paz, donde enfrentarán un régimen carcelario estricto y severamente controlado.

Operativo de traslado con protocolo estricto

La Policía de Tucumán cumplió a rajatabla el protocolo establecido para este tipo de movilizaciones. Los dos acusados, de 18 y 19 años, fueron equipados con elementos de protección como cascos y chalecos antibalas antes de subir a una combi.

El vehículo fue vigilado por media docena de efectivos del Grupo Cero, el cuerpo de élite de la fuerza provincial. Además, la caravana fue escoltada por al menos tres móviles policiales: uno abriendo el camino y los otros dos siguiendo al transporte.

Este procedimiento se repite a diario y no responde específicamente a la peligrosidad de estos jóvenes. El número de efectivos se incrementa normalmente de acuerdo con la cantidad de procesados o penados que son trasladados a esa unidad carcelaria en Trancas.

La vida dentro del penal de Benjamín Paz

Bagne y Carreras se encontrarán con un régimen de vida sumamente estricto. Los internos de ese penal ocupan pabellones que no están comunicados entre sí, lo que limita severamente su interacción.

Según las normas, son despertados a las seis de la mañana para higienizarse. Media hora después desayunan y luego deben regresar a sus celdas hasta la hora del recreo, que se desarrolla en los patios internos de cada unidad. Cada uno de esos espacios cuenta con una letrina al aire libre para uso de los internos.

Después de almorzar, regresan a los calabozos. Más tarde disfrutan del último recreo de la jornada y, por tandas, se bañan en un espacio común. La cena se sirve cerca de las 20 horas y a las 21 se apagan las luces hasta el día siguiente.

Restricciones para visitas y pertenencias

Las visitas de familiares están restringidas a solo dos veces por semana y se organizan por pabellones. Los internos no pueden recibir mercadería ni bebidas para almacenar en los calabozos.

También es limitada la cantidad de vestimenta y calzado que se les permite tener dentro de la cárcel. En principio, no se les autoriza la tenencia de televisores ni equipos de música en las celdas, y tampoco pueden poseer teléfonos celulares.

Este duro régimen carcelario ha sido cuestionado en reiteradas oportunidades por organismos de derechos humanos, aunque las autoridades penitenciarias lo defienden como necesario para el orden y la seguridad dentro del establecimiento.

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