Tras el discurso de Milei, los grandes empresarios salieron al cruce con un pedido clave
¿Cómo reaccionaron los máximos referentes del sector privado tras las duras críticas del Presidente? Los detalles de una respuesta que marca un límite político y advierte sobre el costo real de la transformación económica.
La Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Unión Industrial Argentina (UIA) respondieron este martes a las críticas del presidente Javier Milei. Ambas entidades reclamaron un “diálogo constructivo y respetuoso” y negaron ser responsables de las “distorsiones” económicas del pasado. Los comunicados llegaron luego del discurso del mandatario en el Congreso, donde cuestionó duramente a sectores industriales.
La UIA, en un documento difundido tras una reunión de su Comité Ejecutivo con industriales del Norte del país, fue contundente. “Es importante señalar que el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas”, afirmó. La entidad agregó una definición política central: “En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país”.
¿Qué dijo la Asociación Empresaria Argentina?
Desde la AEA, que hasta abril dirige Jaime Campos, destacaron el rol central de las empresas privadas en el desarrollo económico y social. “Para que dichas empresas puedan desempeñar plenamente su rol, es necesario seguir avanzando en el proceso de estabilización de la economía que permita generar las condiciones para el crecimiento sostenido”, señalaron.
Valoraron medidas como equilibrar las cuentas públicas, evitar la emisión monetaria espuria y reducir la presión tributaria sobre el sector formal. Sin embargo, hicieron hincapié en la necesidad de un diálogo: “Es indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el Gobierno y el sector privado de modo de remover los obstáculos al desarrollo, así como de generar condiciones cada vez más favorables para la concreción de inversiones productivas”.
La posición de la industria y los datos que preocupan
La UIA subrayó que la industria produce el 19% del PBI, aporta el 27% de la recaudación nacional y genera 1,2 millones de empleos directos, cifra que asciende a 3,6 millones si se contabilizan los indirectos. Sin embargo, advirtió que la transición hacia el nuevo esquema económico “implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato”.
Según la entidad, muchas empresas, especialmente pymes, atraviesan una situación crítica marcada por bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo. Reconoció “los avances logrados por el gobierno nacional en materia de equilibrio fiscal” y la baja de la inflación, pero alertó sobre los costos del ajuste.
El tono del comunicado representa la primera respuesta institucional de peso luego del discurso presidencial del domingo. En su exposición, Milei cuestionó con dureza a sectores industriales, a los que acusó de haber sido beneficiarios de un esquema de privilegios. Apuntó contra el sector del acero, el neumático y el textil, defendiendo la apertura comercial como un imperativo moral y económico.
El impacto concreto en números y empleo
La respuesta de la UIA no confronta directamente con la estrategia oficial de desregulación, pero marca un límite político. La entidad advirtió que la industria perdió cerca de 65.000 empleos desde el inicio de la gestión de Milei, lo que equivale a una caída del 5,4% del empleo formal del sector. El rubro más afectado fue el textil.
Según datos del Indec, el índice de producción industrial manufacturero se ubica 8,4% por debajo del nivel de noviembre de 2023, antes del cambio de gobierno. Las caídas más pronunciadas se concentran en textiles (-47,7%), vehículos automotores (-37,7%), productos de metal (-28,9%) y minerales no metálicos (-26,7%).
La baja utilización de las plantas industriales también da cuenta del freno. En diciembre, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 53,8%, el nivel más bajo para ese mes desde que comenzó la serie en 2016, incluso por debajo del registro de diciembre de 2020 en plena pandemia.
El cruce refleja un debate de fondo. Para Milei, la apertura busca corregir décadas de protección que encarecieron bienes. Para una parte del sector industrial, el desafío es adaptarse a esa competencia sin que la transición erosione el empleo y la estructura productiva. La UIA cerró su comunicado reafirmando su “vocación de trabajar junto al Gobierno, los trabajadores y toda la sociedad para construir una economía productiva, moderna e integrada al mundo”.
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