Terremoto en el Senado: la senadora tucumana que desata una crisis histórica en el peronismo
Una senadora tucumana está a punto de dar un golpe que podría dejar al peronismo en su punto más débil en décadas. ¿Qué hay detrás de esta ruptura que está sacudiendo los cimientos del Senado?
La senadora tucumana Sandra Mendoza está a punto de dar un paso que marcará un antes y un después en la política nacional. Su inminente ruptura con el interbloque peronista en el Senado, junto a otros cuatro legisladores, dejaría al Partido Justicialista en su nivel de representación más bajo desde el retorno de la democracia en 1983. La decisión, que se formalizaría antes de la sesión preparatoria, expone una fractura profunda y redefine el mapa de poder en el Congreso.
La crisis estalló en la antesala de una sesión clave para ratificar autoridades y definir comisiones. Mendoza, junto al catamarqueño Guillermo Andrada y la jujeña Carolina Moisés, integrantes del espacio Convicción Federal, anunciaron su salida. Las diferencias se hicieron insalvables durante el debate del Presupuesto 2026, cuando este grupo votó a favor del proyecto oficial, desafiando la línea del interbloque conducido por José Mayans, alineado con Cristina Fernández de Kirchner.
¿Qué significa esta ruptura para el poder del PJ?
El impacto numérico es devastador. Si se confirma la salida, el interbloque peronista quedaría reducido a apenas 25 senadores, muy lejos de los 37 necesarios para tener quórum propio. Se trata de un piso histórico, el más bajo en más de cuatro décadas. La bancada Justicialista continuaría con 21 integrantes, mientras que otros espacios provinciales, como el puntano Fernando Salino y el riojano Fernando Rejal, evalúan su permanencia.
Esta fragmentación no es solo un número. Reduce drásticamente la capacidad de negociación del PJ en la Cámara Alta y debilita su peso en comisiones estratégicas como Presupuesto, Acuerdos y Legislación del Trabajo. La discusión de fondo es profunda: cómo debe posicionarse el peronismo frente al Gobierno de La Libertad Avanza.
Mientras el sector kirchnerista sostiene una oposición frontal, los senadores que se van argumentan que la confrontación permanente aleja al espacio de la sociedad y limita su incidencia real. Un punto de fricción clave fue la decisión de dejar vacantes lugares en comisiones como protesta, una medida que Convicción Federal rechazó de plano.
La estrategia tucumana detrás del movimiento
En Tucumán, la jugada de Sandra Mendoza no es un hecho aislado. Se inscribe claramente en la estrategia política del gobernador Osvaldo Jaldo, quien ha optado por una relación institucional con la Casa Rosada, priorizando acuerdos sobre recursos y gobernabilidad para la provincia.
El alineamiento de la senadora con esa postura consolida un esquema de diferenciación respecto del kirchnerismo duro y redefine el mapa del peronismo tucumano en el Congreso Nacional. La caída al nivel más bajo de representación desde 1983 refleja un proceso más amplio de reconfiguración del espacio tras la derrota electoral de octubre y la pérdida de centralidad parlamentaria.
Con menos senadores, sin quórum propio y con una conducción cuestionada, el Partido Justicialista enfrenta un escenario de fragmentación que obliga a una redefinición urgente de liderazgos y estrategias. El trasfondo de la crisis incluye también la discusión por la reforma laboral y el rol que jugaron gobernadores del norte, como Jaldo, Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), señalados por sectores kirchneristas como articuladores con el oficialismo en Diputados.
También puede interesarle