Tafí Viejo: Creyeron que era una tormenta más, pero un ruido en el fondo de sus casas anunció lo peor
¿Te imaginás irte a dormir y que tu patio desaparezca? El infierno que viven en el Barrio Calpini tiene una causa que nadie esperaba y que lleva años oculta. Entrá y enterate qué es lo que está empujando a estas familias al vacío.
La tormenta del viernes no trajo solo agua, trajo el miedo más primitivo: perderlo todo en un segundo. En el Barrio Calpini, **el suelo comenzó a desaparecer bajo los pies de los vecinos**, obligando a familias enteras a escapar antes de que sus viviendas fueran tragadas por el abismo que se formó en sus propios patios.
Fueron 65 milímetros de lluvia que cayeron con furia en apenas dos horas y media. Esa cantidad de agua fue suficiente para despertar la pesadilla que duerme junto al arroyo Nueva Esperanza. La erosión no dio tregua y provocó deslizamientos de tierra que pusieron en jaque la estructura misma de las casas.
Ante el riesgo inminente de derrumbe, Defensa Civil no dudó: se ordenó la evacuación inmediata de quienes residen a menos de siete metros del borde del canal. La medida, aunque urgente y necesaria, dejó a los vecinos con la incertidumbre de no saber si tendrán un techo al cual regresar.
“El agua nos corrió por completo”
El relato de los afectados es desgarrador. José Calisto Fernández, un jubilado de 74 años, se encontraba cuidando a su nieto cuando el terror golpeó su puerta. Los gritos de los vecinos alertando sobre el desprendimiento del terreno lo obligaron a salir con lo puesto.
“Fue un apuro total”, confesó Fernández, quien hoy se refugia en casa de familiares. Su testimonio resume el drama de todo el barrio: “El agua nos ha corrido siempre y ahora nos corrió por completo”. La sensación de desamparo es total.
Marta Estela Acosta, otra vecina damnificada, pintó un cuadro desolador de la situación actual. “Todos estamos en el zanjón, hasta las plantas se llevó el derrumbe”, aseguró, evidenciando la magnitud de la fuerza del agua que no discriminó entre vegetación y cimientos.
¿Una trampa de hormigón?
Mientras la tierra colorada cede y los barrancos se profundizan, los vecinos señalan a un culpable silencioso. Apuntan a un montículo de hormigón, una estructura deteriorada sobre las viejas vías del ferrocarril, que estaría actuando como un dique, desviando el caudal violentamente hacia las viviendas.
Carlos Cambera, director de Defensa Civil, advirtió que la pesadilla podría no haber terminado. “La alcantarilla fue socavada y toda la infraestructura de contención desapareció”, explicó el funcionario, quien no descartó que se produzcan nuevos desprendimientos en los próximos días debido a la inestabilidad del suelo.
La complejidad del caso radica en una burocracia que atrapa a los vecinos: el arroyo cruza terrenos ferroviarios, drena a un canal provincial y atraviesa un barrio municipal. Maximiliano Bevacqua, secretario del área social, confirmó que ya se inició el proceso de reubicación con el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y se entregó asistencia de emergencia, pero el miedo a que el suelo ceda durante la noche sigue latente.
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