Sufrió un infarto en la fábrica, sus compañeros lo llevaron en remis y la Justicia falló con un monto que sorprende
Un trabajador sufrió un infarto en una fábrica, no recibió asistencia a tiempo y terminó con graves secuelas. ¿Cuánto le pagarán?
Un hombre sufrió un infarto mientras trabajaba en una metalúrgica y, por la demora en la atención, quedó con graves secuelas neurológicas. Ahora, la Justicia ordenó una indemnización millonaria que supera los 350 millones de pesos.
Todo ocurrió en noviembre de 2021. César Fernández, quien trabajaba bajo un régimen de turnos rotativos desde hacía años, comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho, mareos y malestar general. Corrió a la enfermería del establecimiento, pero estaba cerrada.
Sin ambulancia ni médico en el lugar, sus compañeros decidieron trasladarlo en un remis al Sanatorio Argentino. Durante el trayecto, Fernández se descompensó y sufrió un paro cardíaco.
¿Qué pasó con el trabajador?
La falta de respuesta rápida fue determinante. El hombre quedó con cuadriparesia, severas limitaciones motoras y la necesidad de asistencia permanente. Su vida cambió por completo.
El abogado Matías Martínez impulsó la causa por daños y perjuicios contra la empresa y la ART. Según el expediente, Fernández había ingresado a la firma en 2009 y el cambio a turnos rotativos le generó un cuadro de estrés que afectó su vida familiar.
“Si hubiera recibido la atención adecuada y oportuna, las consecuencias podrían haber sido sustancialmente menores”, sostuvo Martínez.
El fallo de la Justicia
El Tribunal del Trabajo consideró el caso como un accidente laboral por ocasión. No porque el trabajo provocara el infarto, sino porque las circunstancias dentro del ámbito laboral, bajo control del empleador y sin asistencia médica, agravaron el desenlace.
Los jueces declararon inconstitucionales algunos artículos del régimen de riesgos del trabajo y rechazaron la reparación integral contra la ART por falta de pruebas. Sin embargo, hicieron lugar al reclamo basado en prestaciones del sistema laboral.
La sentencia condenó a la aseguradora a pagar $285.980.239,88, más intereses, lo que elevó el monto total a $351.246.415,17. Además, la ART deberá abonar mensualmente una prestación por gran invalidez.
El abogado de Fernández destacó que el fallo amplía la protección laboral: “No solo deben repararse los daños causados directamente por el trabajo, sino también aquellos que se agravan porque el infortunio ocurrió en el trabajo y esa circunstancia agravó las consecuencias dañosas y perpetuas que soportó el trabajador”.
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