Seminaristas desaparecidos a 50 años: la tragedia que marcó a la Iglesia argentina
Dos seminaristas asuncionistas desaparecieron en 1976. ¿Qué pasó en el barrio Manuelita? La historia detrás de una tragedia que aún duele.
En 1976, dos seminaristas asuncionistas desaparecieron sin dejar rastro. A medio siglo de aquel suceso, la historia de Carlos Di Pietro, Raúl Rodríguez y Luis Rendón sigue envuelta en misterio. ¿Qué pasó con ellos? Un repaso por el contexto político y eclesial que lo rodeó.
El año 1976 fue bisagra para Argentina. El golpe militar del 24 de marzo puso fin a un período de inestabilidad que arrancó con la presidencia de María Estela Martínez de Perón, marcada por una crisis económica galopante, violencia guerrillera y la incapacidad política de encontrar soluciones. Las Fuerzas Armadas tomaron el poder con escasa resistencia, sumiendo al país en una dictadura que duraría hasta 1983.
La Iglesia en la tormenta
La Iglesia Católica no fue ajena a esos vientos. Conflictos internos sacudieron las arquidiócesis de Córdoba, Rosario y Mendoza, donde sacerdotes vinculados al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo desafiaron a sus obispos. Era el resultado de una lectura marxista del Concilio Vaticano II, que generó tensiones entre los prelados y abrió grietas que aún hoy resuenan.
Para los asuncionistas —la congregación de los Agustinos de la Asunción— fue un tiempo de luces y sombras. Por un lado, sus colegios florecían, las parroquias estaban activas y las vocaciones se multiplicaban. Por otro, la radicalización de algunos miembros los puso en el ojo de la tormenta.
El caso del padre Jorge Adur
El padre Jorge Adur, entrerriano carismático, se convirtió en el símbolo de esa deriva. De apoyar a las guerrillas pasó a ser combatiente montonero y capellán de la organización desde fines de 1976. Su activismo político causó malestar en la parroquia Nuestra Señora de la Unidad, en Olivos, donde oficiaba. Los sermones dominicales se volvieron panfletos, y la celebración de una misa con el oficial naval Julio César Urien —con consignas revolucionarias— fue la gota que rebalsó el vaso.
El obispo de San Isidro, Antonio Aguirre, pidió su traslado. La solución fue crear una comunidad en el barrio Manuelita, partido de General Sarmiento, a pocas cuadras del Colegio Máximo de los jesuitas, entonces liderado por el padre Jorge Bergoglio.
La comunidad del barrio Manuelita
Allí se instalaron Adur y tres seminaristas que ya habían profesado votos: Carlos Antonio Di Pietro, Raúl Eduardo Rodríguez y Luis Ramón Rendón. Los dos primeros estudiaban Teología en el Colegio Máximo; el tercero, en el Seminario Conciliar de Villa Devoto. Cerca de la casa funcionaba la capilla San José Obrero, donde oficiaba el padre jesuita Juan Scannone, inspirador de la teología del pueblo.
La llegada del gobierno militar transformó el barrio, ubicado muy cerca de Campo de Mayo, el mayor acantonamiento militar del país. Fue en ese contexto que ocurrió la desaparición de dos de los seminaristas, un hecho que aún espera respuestas.
¿Quiénes eran los desaparecidos?
Carlos Di Pietro, Raúl Rodríguez y Luis Rendón eran jóvenes consagrados, con un futuro promisorio en la congregación. Pero la historia de su desaparición quedó trunca. El artículo promete una segunda parte que profundizará en sus biografías y en el desenlace de esta tragedia que, a 50 años, sigue conmoviendo a la Iglesia argentina.
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