Se jubiló como programadora y terminó resolviendo crímenes que parecían imposibles

¿Pensaba que su jubilación sería tranquila? Margaret Press, programadora jubilada, terminó revolucionando la ciencia forense y resolviendo crímenes que parecían imposibles. Conocé su historia.

InfoTucumán · 15/07/2026 · min de lectura
Se jubiló como programadora y terminó resolviendo crímenes que parecían imposibles

Se jubiló como programadora y terminó resolviendo crímenes que parecían imposibles

Margaret Press planeaba una jubilación tranquila, pero una idea inesperada la convirtió en una figura clave de la genealogía genética forense. Esta disciplina combina ADN e investigación familiar para identificar personas y resolver casos que llevaban décadas sin respuesta.

De la programación a la genealogía genética

Press creció en Los Ángeles y a los 15 años empezó a interesarse por la genealogía gracias a su abuela. Estudió lingüística y desarrolló una exitosa carrera como programadora de software, además de escribir novelas policiales.

Al jubilarse, se instaló en el norte de California para estar cerca de su familia. Planeaba leer y profundizar en los árboles genealógicos, pero una novela le planteó una pregunta que lo cambió todo: ¿podía usarse la genealogía genética para identificar personas fallecidas desconocidas?

¿Qué es la genealogía genética y cómo ayuda a resolver crímenes?

La genealogía genética combina el análisis de ADN con la investigación tradicional de árboles familiares. El proceso comienza con una muestra genética de una víctima sin identificar, un desaparecido o un sospechoso. Ese perfil se compara con bases de datos de personas que donaron voluntariamente su ADN con fines genealógicos.

Cuando aparecen coincidencias con familiares, los especialistas reconstruyen árboles genealógicos usando registros civiles, censos, certificados de nacimiento y otros documentos. Finalmente, la hipótesis se confirma con pruebas de ADN, registros oficiales o entrevistas.

Esta metodología permitió avanzar en investigaciones estancadas durante décadas y abrió una nueva etapa en la ciencia forense.

Los casos que parecían imposibles

Uno de los trabajos más conocidos del DNA Doe Project fue la identificación de “Buckskin Girl”, una joven asesinada en Ohio en 1981 cuya identidad fue un misterio durante 37 años. En 2018, gracias al análisis de ADN y la reconstrucción de su árbol familiar, se determinó que se trataba de Marcia King.

Otro caso emblemático fue el de Lompoc Jane Doe, una mujer hallada sin vida en California en 1969. Ese misterio impulsó a Press a crear el DNA Doe Project en 2017 junto con la genealogista forense Colleen Fitzpatrick.

También colaboró en el caso Bear Brook, uno de los expedientes criminales más complejos de EE.UU., donde la técnica permitió identificar víctimas y aportar información clave.

Una programadora que revolucionó la forense

El trabajo de Press va más allá del ADN: reconstruye historias familiares, conecta generaciones y descubre identidades. Su experiencia en informática —organizar datos, detectar patrones, analizar información compleja— fue decisiva. Como ella misma resumió en una entrevista con la BBC: “fue una manera de cerrar el círculo”.

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