Salta: la pesadilla de una joven japonesa secuestrada y abusada por su expareja
Una joven japonesa de 23 años denunció en Salta que su expareja la secuestró, golpeó y abusó sexualmente durante su embarazo. El acusado, que sigue libre, también le robó sus ahorros y su identidad.
En la provincia de Salta, una joven japonesa de 23 años denunció haber sido víctima de secuestro, golpizas y abusos sexuales por parte de su expareja mientras estaba embarazada. La víctima, identificada como A.Y., se mudó a Argentina en 2025 sin hablar español ni tener red de contención.
La mujer conoció al acusado en Japón, donde mantuvieron una relación de cinco meses. Tras quedar embarazada, él la convenció de viajar a su ciudad natal en Salta para tener al bebé. Una vez que comenzaron a convivir en suelo argentino, se desató una escalada de violencia.
Los episodios incluían forcejeos, golpes y arrastradas por el piso tomándola del cabello. El agresor también le robó sus ahorros y la obligaba a escribirle a sus padres en Japón para pedirles dinero, aprovechándose de su total dependencia y aislamiento.
Abusos durante el embarazo y una fractura
Según informó el medio local El Tribuno, la violencia también fue sexual. La víctima sufrió abusos durante su embarazo. En uno de los episodios de agresión física, el hombre le quebró un dedo de la mano.
La joven resistió estos maltratos durante meses hasta que, con la ayuda de una traductora y el asesoramiento de una fundación salteña, logró radicar una denuncia formal. Sin embargo, su calvario no terminó con la presentación judicial.
Cuando declaró ante la Justicia, las autoridades decidieron no apartar al agresor de la vivienda compartida. Alegaron que la mujer tenía un supuesto diagnóstico de depresión postparto, una decisión que la dejó en una situación de extrema vulnerabilidad.
El robo de identidad y el secuestro final
La situación se agravó en diciembre. El acusado le robó el celular a la víctima y comenzó a enviar mensajes a sus contactos haciéndose pasar por ella. Mediante estos mensajes, dejó asentado que realizarían un viaje familiar a la provincia de Jujuy.
Posteriormente se descubrió que dicho viaje nunca ocurrió. En realidad, el hombre había secuestrado a la mujer y a su bebé, manteniéndolos cautivos dentro del domicilio en Salta. Un testigo del caso relató el estado en que encontraron a la víctima.
“Tenía la cara morada. Estaba con el bebé dentro de una pieza y ahí es cuando ella se animó a denunciarlo por abuso sexual con acceso carnal, obligarla a consumir drogas (marihuana), quebrarla y otros tipos de violencia de género”, contó la fuente.
La lucha por escapar y la impunidad del agresor
Actualmente, la joven japonesa vive acompañada las 24 horas por una persona de apoyo. Su objetivo principal es juntar dinero para poder volver a Japón y espera que la Justicia autorice a su hijo pequeño a salir del país con ella.
Mientras tanto, el hombre denunciado permanece en libertad. Según la víctima, continúa hostigándola con mensajes agresivos. El caso está a cargo de la Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género N° 3 de Salta, a la espera de que avance la investigación.
Este grave caso de violencia de género expone la terrible situación de vulnerabilidad que pueden enfrentar las migrantes, especialmente cuando no dominan el idioma local y carecen de una red familiar o social de contención en el país.
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