Salarios en picada: la pérdida de poder adquisitivo que golpea a los tucumanos no da tregua
Los números oficiales pintan un panorama desolador para los trabajadores. Con una caída del poder adquisitivo que ya lleva cinco meses, te contamos cómo impacta este ajuste silencioso en el consumo, el empleo y la economía de las familias tucumanas.
Por quinto mes consecutivo, los bolsillos de los trabajadores registrados en Tucumán y todo el país se achican frente a los precios. Los datos oficiales del INDEC para enero revelan una nueva caída real, marcando un preocupante panorama económico que se refleja en el consumo, la morosidad y el empleo.
En enero, los salarios registrados subieron un 2%, pero quedaron por debajo de la inflación del 2,8% registrada ese mismo mes. Esta brecha significa una nueva pérdida de poder adquisitivo para los asalariados, que ya acumulan una baja real del 7,9% desde el inicio del Gobierno de Javier Milei.
¿Quiénes son los más afectados?
Dentro del sector formal, los empleados públicos fueron los que recibieron el golpe más duro. Sus haberes solo aumentaron un 1,8% en enero, lo que se traduce en una pérdida real del 1%. Por su parte, los salarios del sector privado escalaron un 2,1%, pero igualmente sufrieron un recorte del 0,7% en su capacidad de compra.
La mirada a largo plazo es aún más cruda. En comparación interanual, los salarios públicos avanzaron un 30%, por debajo de la inflación del 32,4%, resultando en una caída real del 1,8%. Los privados tuvieron un desempeño peor, con un aumento del 28,5% que implicó un desplome real del 2,9%.
El impacto en la economía familiar tucumana
Esta continua erosión de los ingresos tiene consecuencias directas y visibles. El consumo se hundió un 6,3% en febrero en los diferentes canales de ventas, según la consultora Scentia. Paralelamente, la capacidad de las familias para cumplir con sus obligaciones financieras se resquebraja.
La morosidad en los préstamos a familias alcanzó el 10,6% en las entidades bancarias, según el Banco Central. Un dato aún más alarmante surge fuera del sistema tradicional: en las entidades no financieras, la irregularidad en los créditos ya supera el 27% y comienza a golpear con fuerza a las fintech.
Un mercado laboral bajo presión
El escenario se complejiza con los números del empleo. El desempleo saltó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, lo que representa un aumento de 1,1 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior. Además, el mercado laboral muestra un aumento de la informalidad, que pasó del 42% al 43% en ese lapso, mientras que la formalidad del empleo retrocedió del 57,8% al 56,9%.
El economista Luis Campos enfatizó la gravedad de la situación: “En el mediano plazo la caída salarial es dramática”. Destacó que los haberes se encuentran en su nivel más bajo de las últimas dos décadas, “sacando los primeros meses de 2024”. Contra los picos de fines de 2017, el retroceso es de entre el 21% en el sector privado y un impactante 35% en el sector público.
De cara a marzo, las perspectivas no son alentadoras. Se prevé que la inflación se mantenga en torno al 3%, presionada por aumentos en el petróleo, las tarifas de servicios y el transporte, lo que sugiere que la tensión entre precios e ingresos podría continuar.
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