Río de Janeiro: el operativo de Interpol para rescatar a dos niños argentinos
Un padre argentino recuperó a sus hijos en Río de Janeiro con un operativo de Interpol, luego de que la Justicia brasileña descubriera un nuevo plan de la madre para secuestrarlos. Los niños estuvieron 65 días en un hogar estatal.
Un padre argentino recuperó a sus dos hijos tras una odisea de 84 días en Brasil, donde estaban retenidos por su madre. José María Rosa viajó a Río de Janeiro el 1° de octubre después de que Interpol localizara a los niños en situación de vulnerabilidad en las calles de Copacabana. Las autoridades brasileñas adelantaron su regreso al descubrir un nuevo “plan de secuestro” de la progenitora, que incluyó colocar un geolocalizador en el calzado de uno de los menores.
La Justicia Federal de Brasil explicó a Clarín que se suspendió la visita navideña de la madre ante el “riesgo de fuga de la progenitora con los niños”. En su lugar, se autorizó un encuentro supervisado el 23 de diciembre en el Shopping Rio Sul. La madre había elegido inicialmente Ilha de Garças, “una geografía con posibilidades de fuga”, por lo que las autoridades intervinieron para cambiar el lugar.
Un hallazgo de película
El giro crítico ocurrió cuando José María Rosa descubrió un dispositivo de rastreo GPS en la zapatilla de su hijo. Paralelamente, se supo que la madre, Ilona Grabarczik, había alquilado un departamento en el mismo edificio de Copacabana donde él se hospedaba, ubicado dos pisos más abajo. La abogada de Rosa, Ana Paula Bamgu, confirmó el hallazgo: “Realmente es de película, fue una huida sin precedentes”.
Ante la evidencia de un nuevo plan de sustracción, Interpol ejecutó un operativo urgente. Un agente argentino de la organización brindó alojamiento y custodia a Rosa y sus hijos la noche del 23 de diciembre y los acompañó al aeropuerto al día siguiente. Como los niños no tenían documentación, Migraciones les realizó dos pasaportes de emergencia para permitir su viaje.
Regreso anticipado bajo protección
El regreso a la Argentina, originalmente previsto para el 26 de diciembre, se adelantó al 24. “Estamos protegidos por Interpol, luego de que se encontraran pruebas contundentes de un plan para secuestrarlos nuevamente”, escribió Rosa en la madrugada del miércoles 24. La familia voló en un avión de Aerolíneas Argentinas y pasó la Nochebuena en el departamento del padre, en el barrio de Barracas, en la Ciudad de Buenos Aires.
José María Rosa, un microemprendedor porteño de 50 años, no veía a sus hijos F., de 11 años, y F., de 6, desde febrero de 2024. En esa fecha, su ex pareja se los llevó sin consentimiento con el pretexto de un viaje a Cataratas del Iguazú. Durante meses, Rosa utilizó intensamente las redes sociales para difundir la búsqueda bajo el lema “Quiero un millón de ojos en la calle”.
Una búsqueda agotadora
Finalmente, en septiembre, un mensaje anónimo en redes sociales alertó que los niños habían sido vistos en Río de Janeiro. Fueron hallados en Copacabana “en situación de vulnerabilidad, vendiendo cosas en la calle y sin ir al colegio”, según relató el padre. La Justicia brasileña los derivó a un abrigo estatal, donde permanecieron 65 días.
Rosa permaneció 84 días en Brasil, donde sobrevivió trabajando lavando platos en Copacabana por un salario de 35.000 pesos argentinos, gracias a la ayuda de un compatriota que conoció su historia. Visitó a sus hijos en el hogar de menores de lunes a viernes en horarios restringidos, hasta que las últimas tres semanas pudieron estar juntos en un departamento alquilado.
El padre agradeció el apoyo de la Fundación Morelli, que lo acompañó “a sol y a sombra” durante el proceso. Su objetivo inmediato ahora es “levantar la deuda de la tarjeta de crédito”, que asciende a seis millones de pesos. Lo más importante, afirma, es que sus hijos “están enteros” y de a poco recuperan una rutina en Buenos Aires, lejos de la pesadilla que vivieron.
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