Reaparición polémica: el ex intendente condenado que ahora da charlas de liderazgo en Famaillá

Un ex intendente tucumano con una condena firme por abuso sexual reapareció en Famaillá, pero no para hacer política. ¿En qué insólito rol se lo vio ahora y por qué su nueva actividad genera tanta polémica?

Por infotucuman · 26/03/2026 · min de lectura
Reaparición polémica: el ex intendente condenado que ahora da charlas de liderazgo en Famaillá

José “Mellizo” Orellana, ex intendente y ex diputado tucumano con una condena firme por abuso sexual, reapareció en el ámbito público de una manera que generó sorpresa y debate. Lo hizo como expositor en actividades sobre motivación y valores, vinculadas a la Municipalidad de Famaillá, ciudad que hoy gobierna su hermano. Su nueva faceta como una suerte de coach motivacional divide aguas en la opinión pública.

La condena judicial que marcó su salida de la política institucional quedó firme en 2025. Fue declarado culpable de haber abusado sexualmente de una secretaria en la ciudad de Buenos Aires mientras ejercía funciones públicas. La sentencia no solo incluyó una pena privativa de la libertad, sino también la inhabilitación perpetua para ejercer cualquier cargo público.

Este fallo judicial fue el punto final a su carrera dentro del sistema formal. A pesar de que el propio Orellana afirma que “sigue haciendo política”, la realidad es que su espacio de acción se vio drásticamente reducido a apariciones esporádicas fuera de los canales partidarios tradicionales.

¿Una nueva vida como motivador?

Lejos de los despachos, el ex dirigente ha encontrado un nuevo nicho. Comenzó a presentarse en conferencias y cursos, donde expone temas como liderazgo, superación personal y valores. Estas actividades, según se pudo conocer, tienen vínculos con la comuna famatillense.

La intendencia de Famaillá está actualmente en manos de Enrique Orellana, hermano de José. Esta situación mantiene el apellido en la escena política local, aunque con un protagonismo diferente al que tuvo “el Mellizo” durante sus años de mayor influencia.

La grieta que genera su regreso

Su reaparición en un rol de formador o motivador no pasó desapercibida y desató una ola de reacciones encontradas. Por un lado, generó indignación en amplios sectores de la sociedad, que cuestionan la moralidad de que una persona condenada por abuso sexual ocupe un espacio donde se habla de valores y liderazgo.

Por otro lado, también surgieron voces que defienden su derecho a reconstruir su vida. Estos sectores ven en su nueva actividad un intento legítimo de reinsertarse socialmente y compartir su experiencia tras el alejamiento forzoso de la política activa.

El debate trasciende el caso particular y abre una discusión más amplia sobre los límites de la reinserción pública de personas condenadas. Se cuestiona especialmente cuál es la responsabilidad social al ocupar espacios de formación, donde se influye en la mentalidad de los asistentes.

La controversia sigue abierta y pone en evidencia la complejidad de conciliar el cumplimiento de una pena judicial con la percepción social y la ética en el ejercicio de nuevos roles públicos, aunque estos no sean ya cargos electivos.

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