Prueba clave en el crimen de Érika Álvarez: el ADN que complica al principal acusado
El análisis de ADN en el caso de Érika Álvarez arrojó un resultado que cambia las reglas del juego. ¿Qué encontraron los peritos sobre el cuerpo de la víctima que deja en jaque la defensa del principal sospechoso y podría llevar la acusación a un nivel más grave? Los detalles que revelan la lucha interna entre los imputados.
Un nuevo resultado pericial cambia el rumbo de la investigación por el asesinato de la joven en Yerba Buena. El análisis genético confirmó la presencia de Felipe “El Militar” Sosa sobre el cuerpo de la víctima, reforzando la hipótesis de que fue la última persona en verla con vida. Este hallazgo debilita la defensa del imputado y abre la puerta a una acusación más grave, mientras otros tres sospechosos enfrentan cargos por encubrimiento.
La última noche y el hallazgo trágico
Según la reconstrucción del caso, Érika Antonella Álvarez ingresó al domicilio de Felipe Sosa, ubicado en la calle Santo Domingo al 1.100 de Yerba Buena, durante la madrugada del 7 de enero. Desde ese momento, se perdió todo rastro de ella.
Su cuerpo sin vida fue encontrado al día siguiente, el jueves 8 de enero, en un terreno baldío del barrio Manantial Sur. Este descubrimiento dio inicio a una compleja investigación a cargo del fiscal Pedro Gallo.
La pericia que cambia todo
El fiscal esperaba los resultados de las pruebas de ADN para consolidar su teoría del caso. Las muestras fueron tomadas de varias partes del cuerpo de la víctima, incluyendo su boca, zonas íntimas y debajo de las uñas.
La comparación con los perfiles genéticos de Sosa y de su pareja, la funcionaria judicial Justina Gordillo, arrojó un resultado contundente. Se detectó ADN del principal imputado, mientras que no se hallaron rastros de Gordillo.
La presencia de material genético bajo las uñas de Érika es interpretada por los investigadores como un posible indicio de que la joven intentó defenderse durante el ataque que le costó la vida.
Un giro para las defensas
Este hallazgo pericial representa un duro golpe para la estrategia de la defensa de Felipe Sosa. Su ex abogado, Marcelo Consiansi, nunca negó que la muerte hubiera ocurrido dentro de la casa de su cliente.
Sin embargo, buscaba instalar la versión de que el fallecimiento fue una tragedia vinculada al consumo de drogas, y no un homicidio. La posible evidencia de signos de defensa por parte de la víctima pone en seria crisis esa narrativa.
Ahora, el nuevo defensor de Sosa, Gustavo López Peña —el tercer abogado en asumir su representación— deberá definir una nueva postura frente a esta prueba contundente.
¿Y los otros imputados?
La situación de los demás acusados es diversa. Para Justina Gordillo, el resultado de la pericia podría ser favorable. Sus abogados, Florencia Abdala y Camilo Atim, sostienen que el estudio respalda la versión de su defendida, quien asegura no haber estado en la vivienda durante el crimen ni haber participado en ningún encuentro.
En cambio, la situación de Jorge “Chicho” Díaz y Nicolás Navarro Flores sería distinta. La investigación indica que su participación habría ocurrido después del asesinato. Se cree que Díaz pudo colaborar en la limpieza de la escena, mientras que Navarro Flores habría intervenido en el traslado y abandono del cuerpo. Ambos están imputados por encubrimiento.
¿Se rompe el silencio?
En los últimos días, surgieron señales de que el pacto de silencio entre los acusados podría quebrarse. Nicolás Navarro Flores manifestó su intención de declarar. Una audiencia para ello fue reprogramada para el viernes, luego de que el imputado sufriera una descompensación por problemas de diabetes.
Por su parte, Juan Pablo Bello, defensor de Jorge Díaz, indicó que analiza el momento oportuno para que su cliente preste declaración ante el fiscal Gallo. Afirma que reúnen pruebas para demostrar su inocencia y que acudió al lugar únicamente por pedido de su empleador, Felipe Sosa.
Justina Gordillo fue la primera en brindar su versión. Mientras sus defensores dicen que su testimonio ayudó a la investigación, el fiscal Gallo rechazó esa idea, afirmando que las detenciones fueron producto del trabajo del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF). Carlos Garmendia, abogado de la familia de Érika, fue más duro: dijo que Gordillo “había perdido la oportunidad de decir la verdad”.
¿Hacia una acusación más grave?
El fiscal Pedro Gallo ya solicitó una nueva audiencia para modificar la acusación contra Felipe Sosa. Hasta ahora, el imputado enfrenta cargos por homicidio, pero las pruebas reunidas podrían llevar a una imputación agravada.
Entre las posibilidades que se evalúan figura la incorporación de la figura de femicidio, un delito que contempla la pena de prisión perpetua. El futuro procesal de los otros tres acusados aún no está definido, pero fuentes judiciales anticipan que sus imputaciones también podrían endurecerse, complicando los pedidos de libertad que sus defensas vienen realizando desde hace semanas.
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