¿Por qué la lechuga vale más que la carne? El secreto detrás de la locura en las verdulerías tucumanas
¿Te sorprendió el precio de la lechuga esta semana? La explicación de la escalada en las verdulerías tucumanas es más compleja de lo que parece y tiene un culpable inesperado.
Los precios de verduras y hortalizas en Tucumán se dispararon hasta un 200% en un mes, dejando a los consumidores perplejos y a los productores en una situación crítica. La combinación de lluvias persistentes que arruinaron cultivos locales y una demanda retraída por el contexto económico general ha generado una tormenta perfecta en el mercado frutihortícola provincial.
Referentes del sector no dudan en señalar a las inclemencias climáticas como el principal culpable. Ricardo Cecilia, presidente de la Sociedad de Productores de Frutas, Hortalizas y Afines de Tucumán, describió un panorama desolador para los pequeños y medianos productores. Gran parte de la verdura de hoja que se consume hoy no es tucumana, sino que llega desde el norte del país, encarecida por los costos de transporte.
Según Cecilia, las plantaciones locales fueron arrasadas. La mercadería “se manchó, se quemó o se perdió”, dejando a la provincia prácticamente sin oferta propia y dependiente de lo que llega de otras regiones.
Los números que asustan en el Mercofrut
En el Mercado de Concentración Frutihortícola de Tucumán (Mercofrut), las autoridades confirman la cruda realidad. Eduardo Martín, presidente de la entidad, sostiene que las condiciones meteorológicas redujeron drásticamente el ingreso de hortalizas. La ley básica de la oferta y la demanda hizo lo suyo: menos mercadería disponible se traduce en valores por las nubes.
Los ejemplos son elocuentes y duelen al bolsillo. Una jaula de lechuga que hace poco más de una semana se vendía entre $8.000 y $10.000, hoy oscila entre $20.000 y $25.000. La acelga siguió el mismo camino, pasando de un rango de $5.000-$8.000 a alcanzar los $20.000, $25.000 e incluso $30.000. El perejil no se quedó atrás: el bulto subió de $5.000-$7.000 a cerca de $20.000.
Un alivio inesperado y un consumo en baja
No todos los productos sufrieron alzas desmedidas. La papa se mantiene estable entre $12.000 y $13.000 el bulto, y el tomate presenta fluctuaciones leves según la calidad. En contraste, el limón dio un giro sorpresivo: tras haber alcanzado picos de $25.000 o $30.000 el cajón de 20 kilos por efectos de heladas, ahora se comercializa entre $8.000 y $10.000.
Martín también apuntó al contexto económico como un factor clave. Explicó que, pese a la disponibilidad de algunos productos, el consumo está retraído. Muchas familias priorizan gastos vinculados al inicio del ciclo escolar y ajustan su presupuesto para la comida, lo que repercute directamente en el volumen de ventas. Una menor demanda, sostuvo, puede derivar en una mayor oferta disponible en ciertos rubros, moderando los precios.
Desde el sector productivo ya alzan la voz pidiendo medidas de apoyo para mitigar el impacto en quienes viven de la actividad hortícola. La expectativa es moderada, pero existe. Según estimaciones del propio Mercofrut, la situación podría comenzar a normalizarse en un plazo de entre 10 y 15 días, siempre y cuando mejoren las condiciones climáticas y se estabilice el abastecimiento desde otras zonas.
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