Perito policial reconoce posibles errores humanos en informes clave de juicio por crimen
¿Qué tan confiables son las pruebas técnicas en un juicio por homicidio? Un perito policial admitió posibles errores humanos en informes clave, generando un fuerte debate entre la defensa y la fiscalía.
La admisión de un perito sobre fallas en el procesamiento manual de datos telefónicos generó un fuerte debate durante la audiencia del juicio por el homicidio de Paulina Lebbos. La defensa de uno de los acusados cuestionó inmediatamente la solidez de esta prueba técnica, argumentando que se intentan subsanar inconsistencias de años en pleno desarrollo del proceso oral.
Jorge Gabriel Soria, técnico de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), declaró como perito en la audiencia de este martes. Su exposición se centró en decenas de análisis telefónicos vinculados a la causa, detallando la actividad de los teléfonos de la víctima y los imputados en horas consideradas críticas para la investigación.
Sin embargo, el testimonio tomó un giro polémico cuando Soria reconoció que su trabajo no está exento de equivocaciones. “Todo es perfectible, pero es muy fiable. Hay que tener cuidado cuando se cargan los datos”, sostuvo inicialmente el especialista.
¿Qué admitió el perito sobre los errores?
El momento más controvertido llegó cuando el perito explicó que, aunque el software utilizado es confiable, el procesamiento manual de la información puede contener fallas. “Hago un informe y puedo equivocarme. El software no, pero yo puedo cometer errores. Copiar y pegar de más. Errores propios de los humanos. Pero se puede verificar con las sábanas de los informes”, declaró Soria ante el tribunal.
Esta admisión generó una reacción inmediata de Roque Araujo, defensor oficial de César Soto. El abogado cuestionó la solidez de la prueba técnica y criticó lo que consideró un intento de subsanar inconsistencias durante el desarrollo del juicio oral.
“Se investiga desde 2021. Esta no es una investigación penal preparatoria. Es un juicio oral. Se quiere salvar incongruencias de tres años en un cuarto intermedio en 15 minutos”, expresó Araujo durante la audiencia.
¿Qué revelaron los análisis telefónicos?
En cuanto al contenido técnico de su exposición, Soria detalló que el teléfono celular de Paulina Lebbos continuó registrando actividad luego de la desaparición de la joven, aunque con otras tarjetas SIM insertadas en el aparato. “El IMEI es el DNI del celular. En el equipo de Paulina Lebbos había otros chips colocados después de la última comunicación de su línea”, explicó el perito.
Según indicó, la última actividad atribuida a la línea de Paulina ocurrió el 26 de febrero de 2006 a las 10.25, cuando se realizó una consulta de saldo al número #100 desde una antena ubicada en avenida Independencia al 1.200. Posteriormente, a las 11.20, otro chip fue colocado en el teléfono y volvió a impactar en esa misma antena.
El perito también expuso sobre la actividad de los imputados en el horario considerado crítico para la investigación. Respecto de César Soto, indicó que la última comunicación registrada con Paulina se produjo el 24 de febrero, dos días antes de la desaparición.
¿Qué mostraron los registros de los acusados?
En relación con Sergio Kaleñuk, precisó que se detectaron tres líneas telefónicas registradas a su nombre, aunque una sobresalía por el volumen de actividad. Según detalló, el 26 de febrero la jornada de Kaleñuk comenzó temprano, con una comunicación a las 7.15 con el entonces subjefe de Policía Nicolás Barrera.
Uno de los puntos que más atención despertó fue que Kaleñuk registró cuatro llamadas durante la media mañana desde avenida Independencia al 1.230, la misma antena que captó la activación del teléfono de Paulina con otro chip colocado. También se mencionó actividad en inmediaciones de calle Cuba, en el Parque 9 de Julio, y una llamada realizada por Daniel Paz, chofer de su padre, a las 6.33.
Sin embargo, esa última ubicación generó nuevas dudas, ya que el informe presenta una aparente inconsistencia geográfica al mencionar “Charcas y Sarmiento”, una intersección existente en Yerba Buena pero no en la capital tucumana. El punto derivó en un intercambio con los jueces Luis Morales Lezica, Gustavo Romagnoli y Fabián Fradejas, quienes solicitaron reiteradas aclaraciones al perito sin obtener una precisión definitiva.
¿Qué reveló la autopsia psicológica?
La audiencia también contó con la declaración de la psicóloga Sandra Mussumeci, responsable de realizar la autopsia psicológica de Paulina Lebbos. Según expuso, el análisis permitió determinar que la joven atravesaba una situación de marcada vulnerabilidad emocional al momento de su desaparición.
La especialista describió a Paulina como una persona con “baja autoestima, conductas autolesivas e impulsividad”, y afirmó que esas características la convertían en una persona especialmente vulnerable frente a terceros con intenciones dañinas.
“Paulina era frágil frente a alguien que quisiera hacerle daño; tenía mucha facilidad para ser manipulada”, sostuvo Mussumeci, quien además señaló que la joven mantenía relaciones conflictivas tanto con su familia como con César Soto.
En ese contexto, la psicóloga consideró que quien perpetró el crimen conocía esas debilidades y se aprovechó de ellas. “El perpetrador se aprovechó de su vulnerabilidad”, afirmó, reforzando la hipótesis de que el autor del hecho pertenecería al círculo cercano de la víctima.
No obstante, ante preguntas de la defensa, la profesional aclaró que sus conclusiones se enmarcan dentro de hipótesis técnicas y no constituyen certezas absolutas.
Con testimonios que sumaron nuevos elementos pero también abrieron interrogantes sobre la fiabilidad de parte de la prueba técnica, el juicio por el crimen de Paulina Lebbos continúa avanzando en medio de un clima de creciente tensión entre las partes, a la espera de los alegatos finales.
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