Pensilvania: un niño de 11 años confesó haber matado a su padre por una pelea por videojuegos
Un niño de 11 años confesó haber matado a su padre de un disparo en Pensilvania, EE.UU., tras una pelea porque le quitó su Nintendo Switch. Fue acusado de homicidio criminal.
Un niño de 11 años fue acusado de disparar y matar a su padre en la localidad de Duncannon Borough, Pensilvania, Estados Unidos. El hecho ocurrió el martes 13 de enero, el día del cumpleaños del menor, luego de una discusión porque el hombre le quitó su consola Nintendo Switch. El chico fue imputado por homicidio criminal y quedó detenido sin derecho a fianza.
La audiencia preliminar del caso fue fijada para el 22 de enero. La víctima fue identificada como Douglas Dietz.
El relato de la madre y la confesión espontánea
Jillian Dietz, esposa de la víctima, declaró a las autoridades que se despertó por el estruendo de un disparo y un fuerte olor a pólvora. Al intentar despertar a su marido, notó que sangraba abundantemente.
En ese momento, el niño ingresó a la habitación y gritó: “Papá está muerto”. Los agentes policiales que llegaron a la vivienda también escucharon al menor decirle a su madre: “Maté a papá”. Más tarde, el chico, quien fue adoptado por la familia en 2018, reconoció ante los investigadores: “Le disparé a alguien”.
La búsqueda de la consola que terminó en tragedia
Según consta en el expediente judicial, el niño explicó que había pasado un buen día con sus padres, pero se enfureció cuando su padre le ordenó ir a dormir y le confiscó la videoconsola. Enfadado, buscó la llave de la caja fuerte de su padre, creyendo que allí guardaban la Nintendo Switch.
En lugar de la consola, encontró un revólver. El menor declaró que sacó el arma, la cargó y se acercó al lado de la cama donde Douglas dormía. Los investigadores detallaron en el acta que “tiró del martillo y disparó”.
Arrepentimiento e investigación por posibles malos tratos
Durante los interrogatorios, el acusado aseguró que estaba “enojado” y que “no pensó” en las consecuencias de apretar el gatillo. Posteriormente, le confesó a su madre: “Maté a mi papá. Me odio”.
Los documentos policiales también señalaron que el niño presentaba un hematoma grande sobre el ojo izquierdo y un corte en el labio inferior cuando fue entrevistado. Las autoridades investigan si estos signos son indicios de que el menor fue víctima de malos tratos.
El flagelo de la violencia con armas en Estados Unidos
Este trágico suceso se enmarca en una problemática nacional. Según datos de la ONG Everytown For Gun Safety, que aboga por el control de armas, casi 130 personas mueren cada día por disparos de armas de fuego en Estados Unidos. La cifra de heridos diarios es el doble, y muchas otras personas se ven afectadas indirectamente por actos de violencia con este tipo de armamento.
El caso, ocurrido en el condado de Perry, continúa bajo investigación mientras el niño de 11 años permanece detenido a la espera de los próximos pasos judiciales.
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