Paranoia y protocolos de seguridad: el impacto de los audios de Spagnuolo en el gabinete de Milei

La filtración de audios de Diego Spagnuolo genera paranoia en el gabinete de Milei. Ministros apagan teléfonos y usan lockers por miedo a grabaciones o hackeos con IA, incluso en reuniones oficiales.

Por infotucuman · 29/12/2025 · min de lectura
Paranoia y protocolos de seguridad: el impacto de los audios de Spagnuolo en el gabinete de Milei

La filtración de los audios del ex titular de la ANDIS, Diego Spagnuolo, y la agudización de la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo han generado un clima de extrema desconfianza dentro del gobierno. Ministros y funcionarios adoptan medidas rigurosas, como apagar o aislar sus teléfonos, por temor a nuevas grabaciones o hackeos.

Detrás de la aparente camaradería mostrada en la foto del brindis de fin de año, se esconde una realidad de recelo y cautela extrema entre los integrantes del gabinete del Presidente Javier Milei. Un dirigente cercano a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, lo resume con resignación: “Hay cero código en este espacio. Nunca me ha pasado de hablar con gente de la política y estar preocupado por si me graban”.

Medidas extremas para evitar filtraciones

La paranoia se traduce en acciones concretas. Varios ministros, al recibir a colegas, empresarios o periodistas, optan por apagar sus dispositivos o alejarlos de la mesa de reunión. Otro funcionario ha implementado un sistema más estricto, depositando todos los teléfonos móviles en una especie de “locker” cerca de su oficina antes de cualquier conversación sensible.

Según explican colaboradores, a Karina Milei “le gustan las reuniones personales cuando tiene que hablar algo importante”, buscando el cara a cara para minimizar riesgos. Sin embargo, fuentes oficiales indican que estas precauciones no serían tan rigurosas en el círculo más íntimo. Se afirma que el Presidente prácticamente no utilizó un “teléfono seguro” que le facilitó su ex jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y que su hermana no se cuidaría en sus intercambios por mensajería. “He tenido que borrar chats en los que decía cada barbaridad”, exagera una de las fuentes consultadas.

Protocolos oficiales y temor a la tecnología

En las reuniones formales, como las de gabinete en la Casa Rosada o el reciente asado de fin de año en Olivos, se aplican protocolos estrictos. Cada ministro debe dejar su celular en un cofre o canasto de mimbre, tarea de la que se encarga personal de Ceremonial de Presidencia. El objetivo es claro: evitar a toda costa que trasciendan los detalles de lo discutido, una directriz que responde al conocido disgusto de Milei por las filtraciones.

El miedo no se limita a ser grabado por el interlocutor presente. La paranoia abarca también el temor a un hackeo externo o a la manipulación de audios mediante inteligencia artificial. “Te recortan: por eso tenés que cuidarte. Y luego usan ese corte para hacerte decir cualquier cosa”, argumenta una fuente calificada. Este recelo se extiende incluso hacia los servicios de inteligencia, cuya operativa opaca sigue siendo criticada internamente, a pesar del reciente cambio de mando en la ex AFI, donde asumió Cristián Auguadra en reemplazo de Sergio Neiffert.

Internas y episodios incómodos

El clima de desconfianza se ve alimentado por episodios previos de la interna libertaria. Un actual integrante del Senado bonaerense denunció en 2023 haber sido grabado por un actual diputado nacional del mismo espacio. Asimismo, un reconocido miembro de Las Fuerzas del Cielo habría amenazado a un dirigente bonaerense referenciado en Sebastián Pareja con difundir audios “comprometedores” en su contra.

La combinación de estos factores ha creado un ambiente donde la precaución extrema con la comunicación se ha convertido en una nueva norma de supervivencia política dentro del gobierno, relegando la confianza a un segundo plano ante el fantasma de una nueva filtración.

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