Pagan más para que no les corten el gas, pero igual se quedan sin suministro: la pesadilla que viven las industrias en plena ola de frío
¿Pagan más para tener prioridad y aún así se quedan sin gas? La ola de frío expone el talón de Aquiles del sistema energético argentino. Los detalles que las empresas no quieren que ignores.
Las bajas temperaturas no solo congelan las calles: también paralizan la producción. En Córdoba, empresas con contratos firmes —los que deberían garantizarles el suministro— reportan cortes de hasta el 50% en el gas natural. La falta de previsibilidad y la infraestructura limitada son el caldo de cultivo de un problema que, según los industriales, se repite cada invierno y no tiene solución a la vista.
Luis Macario, presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), contó a TN que las reducciones oscilan entre el 25% y el 50% en firmas que, paradójicamente, pagan una tarifa más alta para evitar justamente estos cortes. “Las empresas que tienen demanda firme, que pagan más para que no les corten, también están teniendo algunos cortes”, afirmó. El problema, aseguró, ya había motivado reclamos formales semanas atrás.
¿Por qué se repiten los cortes si hay gas?
El gas de Vaca Muerta está, pero el sistema de transporte no da abasto. Los cortes se deben a limitaciones en los gasoductos, que no pueden llevar todo el gas producido hasta los centros de consumo cuando la demanda se dispara por el frío. La falta de obras de infraestructura es el cuello de botella que, cada ola polar, obliga a priorizar hogares, hospitales y escuelas sobre la industria.
El impacto no es parejo. José Luis Ammaturo, de la UIA y la cámara pyme CAMIMA, aclaró que las grandes firmas intensivas en gas (alimentos con hornos, cerámicas, fundiciones) son las más afectadas. En las pymes, por ahora, el problema es menor. Pero en sectores como el manicero, que está en plena cosecha y necesita gas para secar el grano, una interrupción puede significar pérdidas millonarias.
Estaciones de GNC también en la mira
Las estaciones de servicio con contratos interrumpibles también sufren restricciones. Juan Manuel Rumin, de CESGAR Rosario, explicó que se ordenó a todas las distribuidoras limitar el consumo a la capacidad en firme. Sin embargo, aclaró que el 90% de las estaciones tiene contrato firme, por lo que la situación no es generalizada. La diferencia es clave: los firmes garantizan abastecimiento; los interrumpibles se cortan cuando el sistema prioriza a los hogares.
Alberto Calsiano, director ejecutivo de la UIA, reveló un dato que explica todo: de los 500 millones de metros cúbicos de GNL que Argentina importará en junio (unos nueve barcos), la industria apenas pidió 22 millones, el 0,4%. La industria queda al final de la fila cuando el frío aprieta.
Alternativas que suben los costos
Frente a este escenario, la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado de Petróleo (CEGLA) propuso usar GLP, propano o plantas de propano-aire como respaldo. Pedro Cascales, presidente de CEGLA, aseguró que Argentina produce el doble de GLP de lo que consume y que la producción crecerá a 9 millones de toneladas. “Independientemente del contexto actual, estas soluciones van a ser necesarias hacia adelante”, afirmó.
Pero los industriales ponen el grito en el cielo: pasarse a combustibles alternativos encarece la producción y, en muchos casos, la vuelve inviable. “En algunos casos esas empresas prefieren parar para no trabajar a pérdida”, dijo Macario. La conclusión es amarga: mientras no se expandan los gasoductos, cada ola de frío reabrirá la misma discusión y las industrias seguirán pagando más para que les corten menos.
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