Optimismo y dudas se mezclan en Mar del Plata ante el inicio de la temporada de verano
El sector turístico de Mar del Plata espera el verano con optimismo, pese a un diciembre “flojo” y una crisis de consumo. Hoteleros y gremialistas prevén una temporada con picos de actividad y confían en el “turismo de última hora”.
El sector turístico de la ciudad balnearia más importante del país enfrenta el arranque de la temporada alta con una mezcla de esperanza y cautela. Tras un diciembre con ocupaciones moderadas, los operadores confían en un repunto, aunque reconocen el impacto de una marcada crisis de consumo.
La euforia generada por el récord histórico de 158 mil turistas durante el fin de semana largo del Día de la Soberanía Nacional, hace apenas un mes, se ha ido desvaneciendo. Los números concretos de las últimas semanas, especialmente los de una Navidad considerada “floja”, han introducido un grado de incertidumbre en el panorama que antes parecía excepcionalmente prometedor.
Un diciembre que moderó el entusiasmo
Jesús Osorno, un reconocido empresario hotelero y secretario de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG), no pudo evitar una comparación preocupante. “Es un diciembre flojo”, afirmó en una entrevista con Radio con Vos, y llegó a evocar las sensaciones de “los días previos a la crisis de 2000, 2001”. Osorno, cuya familia gestiona el Hotel Tronador desde 1959, señaló que, aunque hace un mes las reservas anticipaban una buena temporada, pronosticar lo que sucederá en veinte días es complejo.
Las cifras de fin de año reflejan esta moderación. Mientras la Navidad mostró un desempeño débil, el Año Nuevo se presenta “bastante mejor”, con promedios de ocupación hotelera que oscilan entre el 50% y el 60%. Para muchos en el sector, estas declaraciones de Osorno, una voz autorizada, no cayeron bien a pocos días del inicio de la temporada más fuerte.
La raíz del problema: una crisis de bolsillo
Según el análisis de los operadores, el desafío actual no es la competencia de destinos internacionales como Brasil o Punta del Este, que se han encarecido. El núcleo del problema es interno. “Hay una crisis de consumo”, sostuvo Osorno. “Con sueldos promedio de un millón quinientos, un millón seiscientos, es muy difícil moverse en la Argentina”.
El empresario aclaró que el sector mantiene su optimismo y espera una buena temporada “con los brazos abiertos”, pero fue contundente: “no podemos mentir: hay una crisis de bolsillo que se hace sentir”. Esta contracción del poder adquisitivo ya es un dato concreto y no un simple pronóstico, afectando especialmente a los establecimientos de menor categoría.
Un verano “espasmódico” y el cambio de paradigma
La mayoría de los operadores anticipa que la temporada alta podría repetir la tendencia de veranos recientes, con arribos masivos los jueves y estadías que se extienden hasta el domingo. Otro asociado de la AEHG vislumbró, en diálogo con Clarín, un verano con un comportamiento “espasmódico”, es decir, con breves picos de alta actividad intercalados con momentos de menor movimiento.
Pablo Santín, secretario general de la seccional marplatense de UTGHRA, explicó que el turismo social “se cortó” ante la falta de fomento estatal, golpeando duramente a los hoteles de una y dos estrellas que dependían de ese segmento. “Trabajaron bien los hoteles de 4 y 5 estrellas, el hotel 2 y 3 no la pasó bien en invierno, y muchos decidieron cerrar”, indicó a Clarín.
Sin embargo, Santín también apela al optimismo, basándose en un “cambio de paradigma turístico”. Señala que ahora se espera mucho “turismo sobre la hora”, donde las decisiones de viaje se toman a último momento influenciadas por factores como el pronóstico del tiempo. “La aplicación del clima te anuncia que va a estar lindo y Mar del Plata explota”, afirmó, confiando en que este fenómeno dinamizará la temporada.
El clima ideal como factor de esperanza
Un elemento que alimenta las expectativas positivas es la condiciones meteorológicas. A pesar de algunas tardes ventosas, el pronóstico para la semana de fin de año es inmejorable, con temperaturas que rozan los 30°C y sol persistente. Este factor se repite como un mantra en los discursos del sector, sirviendo para sostener la expectativa frente a una realidad económica frágil y una demanda volátil.
Los martilleros, por su parte, manejan promedios de reservas similares a los de la hotelería. Guillermo Rossi, presidente del colegio que los nuclea, auguró a este diario que “los porcentajes pueden aumentar con el correr de los días”. En definitiva, Mar del Plata se alista para recibir el verano con los brazos abiertos, pero con los pies en la tierra, consciente de que el optimismo debe navegar entre las dudas que impone el contexto económico nacional.
También puede interesarle