Ofertaban autos por entradas y la copa llegó en un camión blindado: los secretos del festejo del Mundial ’78
¿Sabías que por una entrada para la final del Mundial ’78 se llegaron a ofrecer autos y locales comerciales? La copa llegó en un camión blindado y la custodiaron seis guardias. Reviví los detalles inéditos de aquel 25 de junio.
El 25 de junio de 1978, Argentina vivió una jornada que marcó a fuego su historia. La selección nacional se consagró campeona del mundo por primera vez, pero el contexto no fue deportivo: la dictadura militar gobernaba el país. Lo que pocos saben es que la Copa del Mundo llegó al Monumental en un camión de caudales y que hubo gente que ofreció su auto por una entrada.
La copa bajo siete llaves
La FIFA envió el trofeo 24 horas antes de la final en un vehículo blindado. El General Merlos, presidente del EAM 78, lo recibió en su oficina del estadio. Dos granaderos escoltaron la copa y Merlos firmó un acta ante escribano que lo hacía responsable hasta la entrega. Para asegurarla, cerró la oficina con doble llave y hasta un candado, y dejó seis guardias custodiando la puerta toda la noche.
Fiebre por las entradas
Cuando Argentina clasificó a la final, se desató una locura por conseguir localidades. Los diarios se llenaron de avisos clasificados: se ofrecían fiambrerías, autos y hasta terrenos a cambio de tickets. Algunos ejemplos de Clarín aquella mañana: “Cambio fiambrería en Villa del Parque por ocho plateas”, “Cambio auto chico modelo 72 por seis plateas” y “Cinco plateas por coche o terreno”. Jorge Obiglio, testigo de la final, recuerda: “Conseguí una popular, llegué cuatro horas antes y desde que entré me la pasé llorando”.
El partido y la polémica del yeso
Antes del inicio, Daniel Passarella exigió que el holandés René van der Kerkhof se quitara el yeso que llevaba en el antebrazo. Tras una discusión con el árbitro italiano Sergio Gonella, el yeso fue retirado. El partido fue violento: Kempes puso el 1-0, Fillol hizo atajadas monumentales, Holanda empató a siete minutos del final y en el minuto 90 Rensenbrink estrelló un tiro en el palo. En el suplementario, Kempes marcó el 2-1 y Bertoni el 3-1 definitivo. Argentina campeón.
Festejos masivos y el nacimiento del Obelisco como epicentro
Tras el triunfo, millones de personas salieron a las calles en todo el país. Por primera vez, el Obelisco se convirtió en el punto de encuentro de los festejos, costumbre que perdura hasta hoy. Las salas de cine que transmitían el partido en color —como el Luna Park, con más de 15 mil personas— vaciaban sus salas y la gente confluía naturalmente al Obelisco. El escritor Eduardo Sacheri señaló: “El entusiasmo popular era descomunal. Lo de los bocinazos, las banderas, ese festejo multitudinario nació en el 78”.
Sin embargo, el contexto de la dictadura no se puede ignorar. Mientras la gente festejaba, las Madres de Plaza de Mayo seguían buscando a sus hijos desaparecidos. El periodista holandés Kees Jansma recordó: “Puede que la gente haya sido manipulada, pero estaba feliz. Fue una gran fiesta”. El Mundial fue un estado de excepción en medio de la represión.
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