Obras millonarias en un templo histórico: lo que encontraron los expertos al entrar
Un templo histórico cierra sus puertas para una intervención millonaria, pero lo que descubrieron los expertos al entrar no es lo que todos esperaban. ¿Lograrán cumplir con el ambicioso plazo de reapertura?
Un templo emblemático cierra sus puertas para una intervención que promete devolverle su esplendor, pero los detalles técnicos revelan sorpresas que pocos esperaban. La Iglesia San Francisco, un ícono religioso y arquitectónico, inició una nueva etapa de obras con un presupuesto estimado en $200 millones, financiados íntegramente por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. El objetivo es reabrir el próximo 9 de Julio, coincidiendo con un nuevo aniversario de la Independencia, en lo que se considera un hito clave dentro del plan de recuperación.
Los trabajos se centran en la refacción integral del interior del edificio, según el informe técnico elaborado por el estudio Arévalo-Pagani. Aunque no se detectaron daños estructurales graves, sí se hallaron múltiples grietas y fisuras que requieren intervención inmediata. Como medida preventiva, ya se colocaron mallas de seguridad en gran parte de la nave principal para evitar riesgos por posibles desprendimientos.
¿Qué plazos manejan los responsables?
La obra demandará aproximadamente tres meses y ya cuenta con una empresa adjudicada, lo que alimenta el optimismo de cumplir con los plazos previstos. “La reapertura del templo es uno de los pedidos más insistentes; hay una gran devoción por San Francisco en Tucumán”, señaló la arquitecta Olga Paterlini, integrante de la comisión a cargo del proyecto. No obstante, advirtió que el regreso a la actividad podría ser progresivo y con horarios limitados.
¿Qué más incluye el plan de recuperación?
Además de esta intervención, el plan contempla otras obras en la manzana franciscana, ubicada en la esquina de 25 de Mayo y San Martín. Entre ellas, se prevé la refacción de la cara oeste del campanario y la cubierta exterior, incluida la cúpula, trabajos que no fueron abordados en etapas anteriores. También se analiza una intervención urgente en la Capilla del Santísimo, cuyo techo presenta daños provocados por la caída de frutos de un árbol cercano.
En paralelo, continúa el debate sobre el futuro uso del claustro, uno de los espacios más valiosos del conjunto. Entre las opciones que se barajan figura su transformación en un centro cultural o de convenciones, aunque la decisión final quedará en manos de la orden franciscana. Este aspecto añade una capa de incertidumbre a un proyecto que ya moviliza recursos significativos y expectativas comunitarias.
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