Nuevas detenciones en el caso Érika: la red de encubrimiento que complica al “Militar” Sosa
¿Creían que podrían borrar las huellas? Los detalles de la red de encubrimiento que la Justicia tucumana está desmantelando en el caso del crimen de Érika Álvarez.
La investigación por el crimen de Érika Antonella Álvarez dio un giro inesperado con la detención de dos nuevos sospechosos. Los aprehendidos habrían ayudado a Felipe “El Militar” Sosa, el único acusado del homicidio, a encubrir el macabro hecho. La Justicia tucumana avanza en desentrañar la red que intentó garantizar la impunidad del acusado principal.
¿Quiénes son los nuevos detenidos?
Los pesquisas del Equipo Científico Fiscal y Homicidios, al mando de los comisarios Susana Monteros, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, lograron identificar a dos hombres clave. Se trata de Nicolás Augusto Navarro Flores, un amigo cercano de Sosa con problemas de adicciones, y Jorge “Chicho” Díaz, un mecánico que trabajaba para una empresa del acusado.
Navarro Flores fue señalado por Justina Gordillo, la otra imputada en la causa. Ella declaró haberlo visto en la casa de Sosa, ubicada en Santo Domingo al 1.100, la noche del miércoles 7 de enero. Según su testimonio, el hombre “se preparó un pancho, lo comió y después se retiró porque había dicho que estaba apurado porque su hija estaba en su casa”.
Por su parte, Díaz fue autorizado a trasladarse a la vivienda del “Militar” esa misma mañana para atender un problema en la moto KTM del imputado. Sin embargo, la investigación sugiere que en realidad habría recogido el celular de la víctima, un detalle que cobra relevancia en la trama del encubrimiento.
El operativo de detención y allanamientos
Con estos elementos, el fiscal Pedro Gallo solicitó la detención de ambos sospechosos, autorización que fue firmada por el juez Alejandro Tomás. El operativo se desarrolló durante la madrugada del jueves 26 de febrero.
Personal del ECIF, con apoyo de Homicidios, detuvo a Díaz en su domicilio del barrio Alejandro Heredia. Navarro Flores, en cambio, fue arrestado tras una persecución que inició en Chiclana primera cuadra y culminó en La Rioja al 100. Fuentes indicaron que este sospechoso “tenía todo preparado para huir”.
Por la tarde, se realizaron otros dos allanamientos. Los investigadores se presentaron en un domicilio de Los Chañaritos, lugar donde también reside Díaz, y en un edificio de Mate de Luna al 2.200 donde viviría Navarro Flores.
La nueva línea temporal del crimen
La pesquisa dirigida por Gallo ha logrado establecer una cronología más precisa de los hechos. Se confirmó que Érika llegó a la casa de Sosa pasadas las tres de la mañana en un Uber, y no a las 21:30 como se pensó inicialmente.
El fiscal corroboró esta información con el reporte de la empresa y con el testimonio del chofer. En base a esto, los investigadores establecieron que la joven fue asesinada entre las cuatro y las siete de la mañana del 7 de enero.
Luego, se estima que entre las 8 y las 15 de ese mismo miércoles, el imputado, con la colaboración de otras personas, eliminó el cuerpo en un descampado de Manantial Sur. Hasta las 21 horas, Sosa habría desplegado una serie de maniobras para tratar de lograr la impunidad.
Acusaciones y audiencia pendiente
Según confiaron fuentes judiciales, los nuevos detenidos serían acusados únicamente por el delito de encubrimiento. La audiencia en la que el fiscal Gallo formalizará los cargos está prevista para el viernes 27 de febrero.
Hasta el momento, los datos indican que Érika habría sido asesinada por Sosa en una situación generada por excesos en el consumo de estupefacientes. Si bien “El Militar” habría organizado encuentros sexuales grupales con consumo de drogas, no hay indicios concretos de que esa noche se haya realizado uno.
Lo que sí quedó al descubierto es otra faceta del acusado. Tanto la familia de la víctima como Gordillo informaron que Sosa se dedicaba a la venta de éxtasis en fiestas electrónicas.
La lista de vinculados que crece
La ex pareja de Sosa mencionó en su declaración a otras 15 personas vinculadas al acusado. Entre ellos aparecen Fernando Etionot, abogado de confianza que colabora con las cuestiones laborales de las empresas del “Militar”; Jesús Luna, el vecino con el que el acusado habría intentado hablar para que asistiera a la mujer que tuvo problemas de salud; y Pablo, dueño de la concesionaria de motos con el que negoció la compra del rodado que utilizó para irse a Buenos Aires.
También figuran Miguel Tarascio, empresario de Lules que tendría problemas de adicción; “Monkey”, un compañero de encierro en la comisaría de Yerba Buena con el que seguía teniendo contacto; y Marcelo Manca, responsable de un taller de una de las empresas de Sosa e hijo de Cecilia, una ex novia del imputado.
La investigación continúa su curso mientras la Justicia tucumana busca reconstruir cada eslabón de esta compleja trama que incluye homicidio, encubrimiento y tráfico de estupefacientes.
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