Misterio en Irán: Mojtaba Jamenei no apareció en el funeral de su padre y crecen las dudas sobre su salud
Mojtaba Jamenei no se mostró en el funeral de su padre y solo se comunicó por escrito. ¿Qué se sabe de su estado de salud?
Miles de personas se congregaron en Teherán para despedir al ayatolá Alí Jamenei, pero la gran ausencia fue la de su sucesor, Mojtaba. El nuevo líder supremo, herido en el bombardeo que mató a su padre, no se dejó ver y solo se comunicó por escrito.
Este domingo, los dirigentes iraníes encabezaron una multitudinaria plegaria en el complejo de la Gran Mosalá, donde el ataúd del difunto líder, cubierto con los colores de la bandera iraní, recibió el homenaje de miles de fieles. Sin embargo, el foco estuvo puesto en quiénes no estaban.
¿Dónde está Mojtaba Jamenei?
El nuevo líder supremo, de 56 años, fue herido en el ataque del 28 de febrero que acabó con la vida de su padre, Alí Jamenei, y de varios familiares. Desde entonces, no ha aparecido en público y solo emitió mensajes escritos. Su ausencia en el funeral reavivó los rumores sobre su verdadero estado de salud.
Junto al ataúd de Jamenei se colocaron los féretros de una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de 14 meses, todos fallecidos en el mismo bombardeo. Tres de los hijos del ayatolá —Masud, Mostafa y Meysam— sí hicieron una inusual aparición pública, lo que contrastó con la falta de Mojtaba.
Las caras visibles del poder
En primera fila estuvieron el presidente Masud Pezeshkian y el líder del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, jefe del equipo negociador con Estados Unidos. Qalibaf elogió en X cómo la “nación orgullosa e invencible del Irán islámico” homenajea a su “mártir”.
También asistieron dos figuras clave de los Guardianes de la Revolución: el general Esmail Qaani, misterioso jefe de la Fuerza Qods, y Ahmad Vahidi, acusado de ser uno de los ideólogos del atentado a la AMIA en 1994 y prófugo de la Justicia argentina. Qaani declaró a la televisión iraní que el “bendito final” de Jamenei era apropiado tras una vida de “esfuerzo”.
Entre las ausencias notables también figuraron los expresidentes Mohamad Jatami, Mahmud Ahmadinejad y Hasán Rohani, quienes mantuvieron relaciones tensas con el difunto líder.
“Exigimos venganza”
El centro de Teherán se blindó con controles policiales, mientras cientos de personas hacían fila desde el viernes para acceder al recinto. Siguiendo la tradición chiita, muchos se golpeaban el pecho en señal de duelo. “Los asesinos deben ser castigados”, dijo Miremadi, un hombre de 38 años. “Exigimos venganza por la sangre de nuestros seres queridos”, agregó Bakand, una mujer de 39 años.
Las autoridades declararon feriado el domingo y lunes para facilitar la participación. El cortejo fúnebre continuará el lunes por las calles de Teherán, luego pasará por varias ciudades de Irán y dos santuarios chiitas en Irak, hasta su entierro el jueves 9 de julio en Mashhad, ciudad natal de Jamenei.
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