Mientras Elon Musk se convierte en el primer billonario, los salarios de los estadounidenses se derrumban: la brecha que explota
¿Pensabas que la economía estadounidense estaba mejorando? La historia de dos eventos en una misma semana que exponen una fractura social imparable.
La economía estadounidense vive un momento esquizofrénico: mientras Elon Musk alcanza el estatus de primer ‘billonario’ del mundo con la salida a bolsa de SpaceX, los salarios reales de los trabajadores cayeron durante tres meses consecutivos, borrando un año y medio de ganancias. Dos eventos de la misma semana que resumen una fractura social que crece sin freno.
El miércoles pasado, la Oficina de Estadísticas Laborales reportó que el alza en los precios de la energía anuló por completo los aumentos salariales acumulados desde principios de 2025. Solo 48 horas después, el gigante aeroespacial de Musk debutó en Wall Street, catapultando su fortuna personal a una cifra nunca antes vista: un billón de dólares.
¿Qué sienten los estadounidenses comunes?
Encuesta tras encuesta, la mayoría dice que la economía ya no trabaja para ellos. “No creo que el mercado de valores sea la causa del pesimismo, pero la gente no lo ve como una señal de que a ellos también les irá bien”, explicó Stefanie Stantcheva, economista de Harvard. “Refuerza esa sensación de ‘me estoy quedando atrás’”.
La desigualdad no es nueva, pero su magnitud actual sí. Según los economistas Gabriel Zucman y Emmanuel Saez, en la Edad Dorada (finales del siglo XIX) el 0,00001% más rico poseía el 3% de la producción anual del país. Hoy, ese mismo grupo —apenas 20 personas— concentra el 12%. Las fortunas se multiplicaron por cuatro en términos relativos.
Salarios en caída libre
Más de la mitad de los hogares tienen acciones, pero la riqueza de la clase media crece mucho más lento que la de los ricos. Y lo que realmente importa en el día a día son los ingresos. La porción del ingreso nacional que va a los trabajadores tocó un mínimo histórico en el primer trimestre de 2026.
En mayo, la inflación anual trepó al nivel más alto en tres años, impulsada por el conflicto con Irán. Los salarios por hora ajustados por inflación cayeron tres meses seguidos, eliminando las ganancias del primer año de gobierno de Donald Trump. La confianza del consumidor se desplomó junto con el aumento de la nafta.
Los precios del petróleo se moderaron levemente ante expectativas de un alto el fuego, pero el alivio en el surtidor no borra la ansiedad acumulada: primero la pandemia, luego la inflación récord en 40 años, tasas altas, aranceles y miedo a una recesión. “¿Cómo se supone que voy a planificar el futuro?”, se pregunta Elizabeth Wilkins, del Roosevelt Institute.
El fantasma de la inteligencia artificial
A todo eso se suma la IA. Líderes tecnológicos advierten que podría eliminar categorías enteras de empleos de oficina. Ya hay comunidades enteras que se rebelan contra la instalación de centros de datos por su impacto en las facturas de luz y el agua. Y mientras tanto, las empresas de IA disparan el mercado de valores. SpaceX, que también tiene un laboratorio de IA, creó miles de millonarios y varios multimillonarios con su salida a bolsa.
“Muchos magnates tecnológicos no se ayudan al decir ‘mi innovación va a arrasar con tu vida’”, señaló Glenn Hubbard, exasesor de George W. Bush. “No es descabellado imaginar una reacción negativa”.
Hubbard no ve un problema en que existan multimillonarios si la riqueza viene de la innovación, pero pide al Congreso que grave a los superricos de forma más eficaz y limite su influencia política. En cambio, economistas progresistas como Zucman sostienen que fortunas como la de Musk distorsionan los mercados y la democracia. “Es el poder de influir en los mercados, de comprar a la competencia, de influir en la creación de políticas”, afirmó.
¿Una burbuja a punto de estallar?
El auge de la IA está en sus inicios y algunos analistas dudan de que las valoraciones astronómicas se justifiquen. Si la burbuja explota, no solo se evaporaría el estatus de billonario de Musk, sino también billones de dólares en cuentas de jubilación 401(k) y planes de ahorro universitario. Además, peligrarían millones de empleos, desde electricistas hasta camareros de restaurantes de lujo.
Para los trabajadores, la IA es una trampa: si triunfa, pierden sus empleos; si fracasa, pierden sus ahorros. “Está claro que nuestra economía está diseñada para crear un puñado de multimillonarios y un billonario, no oportunidades para la mayoría”, sentenció Heather Boushey, exasesora de Biden.
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