Miedo y salud quebrantada: el exarrepentido de los Cuadernos consiguió la prisión domiciliaria
¿Qué llevó a la Justicia a sacar de la cárcel al primer arrepentido de la causa Cuadernos? Los detalles de un fallo que remeció el expediente.
La Cámara Federal de Casación Penal ordenó que Claudio Uberti, el primer arrepentido que destapó la recaudación ilegal para Néstor Kirchner, cumpla su condena en su casa. El motivo: un cuadro de terror y un deterioro físico irreversible que lo llevaron al borde del colapso en la cárcel de Ezeiza.
Con los votos de los jueces Guillermo Yacobucci y Ángela Ledesma, y la disidencia parcial de Alejandro Slokar, el tribunal consideró que el encierro en el penal federal, sumado al régimen de protección al que fue sometido, se transformó en un trato cruel e inhumano. Los informes médicos y psicológicos describen un estado de angustia constante, pesadillas e hipervigilancia que los magistrados calificaron como un “terror subjetivamente verosímil”.
¿Qué pasó con la salud de Uberti?
El fiscal Mario Villar ya había dictaminado a favor del beneficio al advertir que el Hospital Penitenciario no podía garantizar un tratamiento adecuado para sus patologías crónicas e irreversibles. El exfuncionario sufrió descompensaciones severas y necesitó un incremento en la medicación psiquiátrica por insomnio y depresión. Ahora, con la tobillera electrónica colocada de inmediato, podrá recibir atención médica acorde a su estado.
La medida no altera su condición de imputado colaborador ni lo exime de las obligaciones procesales en la causa Cuadernos. Uberti, que durante el kirchnerismo manejó contratos viales bajo la órbita de Julio De Vido, fue clave al detallar cómo se recaudaba dinero ilegal para la campaña del ex presidente.
El antecedente de la valija de Antonini Wilson
Uberti había vuelto a prisión en febrero de este año, luego de que la Corte Suprema dejara firme su condena a cuatro años y medio por el caso de la valija de Guido Antonini Wilson. En agosto de 2007, el empresario venezolano ingresó a Aeroparque con un maletín que contenía 790.550 dólares, detectado por un escáner de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
En ese vuelo privado, facturado a Energía Argentina S.A. (Enarsa), viajaban Uberti, su secretaria Victoria Carolina Bereziuk, el presidente de Enarsa Exequiel Omar Espinosa y otros cinco ciudadanos venezolanos vinculados a PDVSA. El dinero estaba destinado a la gestión de contratos para una planta regasificadora. Antonini Wilson, a casi dos décadas del hecho, sigue prófugo.
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