Maduro desafía a Trump con una celebración navideña en las calles de Caracas
Nicolás Maduro celebró una cena navideña en un barrio de Caracas, bailando y cantando, mientras lanzaba un mensaje desafiante a EE.UU. El acto festivo contrasta con las sanciones y advertencias de Donald Trump.
En medio de una escalada de tensiones con Estados Unidos, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, lideró una cena festiva en un barrio popular de la capital. Bailó, cantó y lanzó un mensaje desafiante contra el “imperialismo”, mientras Washington reforzaba su bloqueo naval y sanciones.
La parroquia San Agustín, un histórico bastión del chavismo en Caracas, fue el escenario elegido por Nicolás Maduro para un acto de marcado tono festivo en vísperas de la Navidad. Con una bufanda navideña y rodeado de vecinos, el mandatario venezolano participó de una cena “por la paz y la felicidad”, en un contexto de creciente presión diplomática y militar desde Estados Unidos.
Durante el encuentro, transmitido por la estatal Venezolana de Televisión (VTV), Maduro no solo compartió la mesa, sino que también se sumó a la música. Tocó el timbal, cantó y bailó al ritmo de las gaitas, el género típico de las fiestas de fin de año en Venezuela. La actividad estuvo colmada de selfies y abrazos con los residentes del lugar.
Un mensaje de confrontación y cercanía popular
Desde ese ambiente celebratorio, el líder chavista dirigió un firme mensaje hacia Washington. Aseguró que “el imperialismo no puede” con Venezuela, en clara alusión a la administración del presidente Donald Trump. Maduro buscó distanciarse de la imagen de poder económico, afirmando: “Yo no he sido ni seré jamás un magnate. Yo soy como ustedes: un hombre de la calle, un hombre de a pie, un hombre de los barrios”.
Para él, esa conexión con la gente es precisamente la razón por la cual “el imperialismo no puede con nosotros”. La velada concluyó con sus consignas características: “¡A comer, a bailar!” y “¡Rumba, rumba!”. Maduro anunció que este fue solo el primero de una serie de encuentros navideños que se replicarán “en todas las comunas del país”.
La tensión internacional como telón de fondo
La escena festiva contrasta marcadamente con la grave situación internacional. En los últimos días, Estados Unidos intensificó su presión con un despliegue naval en el Caribe y la confiscación de dos buques con crudo venezolano. La vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, quien encabezó otro acto navideño en Caracas, rechazó el “bloqueo total y completo” de petroleros sancionados anunciado por Trump la semana pasada.
Más temprano, Maduro había declarado recibir un “apoyo abrumador” del Consejo de Seguridad de la ONU, que este martes celebró una reunión de emergencia a solicitud de Caracas. Sin embargo, desde la vereda opuesta, el embajador de EE.UU. ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ratificó que Washington mantendrá las sanciones “al máximo”. El objetivo declarado es impedir que Maduro financie al denominado Cartel de los Soles, una organización que EE.UU. vincula al narcotráfico y que el gobierno venezolano tacha de “invento”.
Las advertencias simultáneas desde Washington
Mientras Maduro celebraba, el presidente Trump interrumpió sus vacaciones en Florida para lanzar una nueva advertencia. Acompañado por sus asesores de seguridad nacional, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el de Defensa, Pete Hegseth, el mandatario republicano se mostró dispuesto a profundizar la campaña de presión iniciada hace cuatro meses.
“Si él quiere hacer algo, si se hace el duro, será la última vez que podrá hacerse el duro”, advirtió Trump sobre su par venezolano. Agregó que “lo más inteligente” sería que Maduro abandone el poder. La ofensiva estadounidense, planteada inicialmente para frenar el flujo de drogas, ha derivado en una estrategia más amplia que incluye un reforzamiento militar en la región, con planes de construcción de un nuevo buque de guerra para la Armada.
Así, la noche del martes mostró los dos frentes de un mismo conflicto: por un lado, la celebración callejera y el discurso de resistencia popular en Caracas; por el otro, la continua escalada de amenazas y medidas coercitivas desde Washington, que mantienen a Venezuela en el centro de una crisis internacional sin visos de solución inmediata.
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